Exponiendo los bajos fondos digitales

En el blog de danah boyd, un interesante análisis de por qué la eliminación de anuncios de servicios sexuales en Craigslist es perjudicial, más que beneficioso, para la investigación y detención de explotadores sexuales en Internet. Interesante porque es una perspectiva contraintuitiva del asunto: en lugar de celebrar el hecho de eliminar la libre circulación de esta oferta, en realidad lo que esto hace es llevar estas actividades a un underground digital y metadigital donde se vuelven mucho más complicados de infiltrar, investigar, seguir y detener.

The Internet has changed the dynamics of prostitution and trafficking, making it easier for prostitutes and traffickers to connect with clients without too many layers of intermediaries. As a result, the Internet has become an intermediary, often without the knowledge of those internet service providers (ISPs) who are the conduits. This is what makes people believe that they should go after ISPs like Craigslist. Faulty logic suggests that if Craigslist is effectively a digital pimp whose profiting off of online traffic, why shouldn’t it be prosecuted as such?

The problem with this logic is that it fails to account for three important differences: 1) most ISPs have a fundamental business – if not moral – interest in helping protect people; 2) the visibility of illicit activities online makes it much easier to get at, and help, those who are being victimized; and 3) a one-stop-shop is more helpful for law enforcement than for criminals. In short, Craigslist is not a pimp, but a public perch from which law enforcement can watch without being seen.

Me parece especialmente pertinente si nos ponemos a pensar en diferentes maneras por las que integramos nuevas tecnologías con el trabajo de la seguridad ciudadana.

Notas tecnológicas para la seguridad ciudadana

Estuve leyendo un par de posts recientes sobre seguridad ciudadana de Hans Rothgiesser (Mildemonios) y de Roberto Bustamante (El Morsa) que intentan desinflar la burbuja de exageración en torno a la ola de violencia que estaría viviendo Lima. De ninguna manera pretenden decir que Lima no sea una ciudad insegura – solamente que el asunto está siendo llevado mediática y políticamente por un camino de exageraciones e imprecisiones que hacen aún más difícil solucionar los problemas de fondo. Como siempre, hay una telaraña compleja de intereses en el asunto, como señala el Morsa:

Como se ha señalado antes, lo que ha aumentado, más bien, es la sensación de inseguridad que no es lo mismo que la inseguridad crezca. Allí, gran responsabilidad la tiene la prensa que nos bombardea con muertes, asesinatos y robos todos los días. Existe una relación, digámoslo así, de simbiosis o “parasitismo mutuo” entre la prensa masiva y la policía nacional: La prensa necesita rating y la sangre trae rating, y la policía nacional necesita limpiar su imagen.

Es cierto que se necesita mucha más inversión en el rubro de seguridad, no sólo en Lima, pero también que se necesita una inversión inteligente y que esté amparada en datos actualizados, en indicadores y en un continuo monitoreo de cómo va evolucionando la situación. Algo que, por lo que veo, no sólo no tenemos, sino como señala el Morsa, tenemos más bien mucho de un “pensamiento mágico” a la hora de formular políticas de seguridad. Por este mismo pensamiento mágico es que terminamos implementando iniciativas que no promueven una mejora en la seguridad, sino simplemente en la sensación o ilusión de seguridad: por ejemplo, las cámaras de vigilancia que ahora cubren varios distritos. Que alguien pueda ver por la tele que te están robando, no se traduce por sí solo en que alguien aparecerá más rápido para ayudarte. Y eso que en el Perú ni siquiera tuvimos una discusión sobre cómo esto vulneraba nuestra libertad o privacidad personal, el ser vigilados constantemente: hace mucho tiempo ya que en el debate entre libertad vs. seguridad optamos por la seguridad más allá de cualquier protección de la libertad.

Mildemonios señala, además, en uno de sus posts recientes sobre seguridad ciudadana:

Como comentaba en otro post, no es casualidad que la policía siempre esté proponiendo compras y contrataciones millonarias (que dan lugar a manejos de dinero cuestionables) y nunca gastos simples como acceso a internet para las comisarías.  Ahora último se ha dado una norma por la cual podrán ADEMAS usar dinero de las municipalidades para gastos que tengan que ver con la lucha contra la inseguridad.  Lo cual, como todos podemos ir suponiendo, ya sabemos que no ayudará en nada.  Pero igual se justifica en la idea de que turbas armadas de delincuentes están invadiendo las ciudades y que necesitamos comprar más y más equipo para luchar contra ellos.  Cuando lo que se necesita es reformar la carrera profesional de la gente que compone la institución de la policía.

No quiero discutir aquí el tema de fondo, el de la necesidad de una reforma estructural de la policía como institución y de todo nuestro aparato de seguridad ciudadana. Quiero colgarme solamente de ese pequeño dato: el del acceso a Internet para las comisarías. Y en general, en la inversión tecnológica en la implementación de sistemas que mejoren la calidad de la seguridad ciudadana en Lima y en todo el país. No como grandes inversiones que tengan que realizarse, sino que podrían utilizarse y desarrollarse sistemas relativamente baratos y sencillos de implementar y utilizar, que nos permitan ir no sólo brindando mejores mecanismos para brindar seguridad, sino sobre todo capturar información y alimentar indicadores para tomar mejores decisiones al formular políticas públicas.

No tienen necesariamente que ser sistemas demasiado complejos. Pero partamos de tener acceso a Internet en las comisarías. Luego, que las denuncias policiales se realicen llenando un formulario vía web desde la misma comisaría, en lugar de tomar la denuncia en un cuadernito o tipeándola en una máquina de escribir. Al ingresarse la denuncia al sistema, se envía una copia automáticamente por correo electrónico al denunciante, con un código de seguimiento que puede utilizar para monitorear la evolución de su denuncia en el sistema, desde su casa. Esto tiene dos ventajas. Primero, conveniencia: el hacer una denuncia es mucho más sencillo, y es muy fácil saber qué ocurre después y qué tengo que hacer sin tener que regresar o llamar o nada. Pero sobre todo, se empieza a capturar el agregado de datos en una sola base de datos centralizada que luego puedo comparar con otros lugares, otras fechas y horas, etc. Puedo empezar a representar estos datos para formular una imagen de cómo evolucionan o se comparan las denuncias en diferentes localidades.

(Dicho sea de paso – los sitios web de agencias del Estado no tienen por qué ser desastrosos. El sector público tiene mucho de aprender de todo lo desarrollado por el sector privado en temas de comunicación en la web. El Departamento de Salud de EEUU, por ejemplo, recientemente lanzó un portal sobre opciones en seguros de salud para información del público, que ha recibido muy buenas críticas por la manera como ha conseguido eficientemente comunicar de manera simple información que puede ser muy compleja. Además, por la manera como han desarrollado un sitio web a través de todo un proceso integral de diseño y retroalimentación de los usuarios, en lugar de un producto estático lanzado al aire y abandonado, como suele ser el caso. ¿Por qué no podrían los sitios web de las comisarías ser desarrollados también de esta manera? Ojo que el costo no es por cada comisaría – un mismo diseño y desarrollo puede luego implementarse en todas las comisarías a nivel nacional, utilizando infraestructura centralizando y mejorando así, además, la capacidad para capturar información de manera agregada y centralizada.)

Llevado un poco más lejos, encontramos iniciativas como quenoteroben.pe, que en realidad es un concepto muy simple. Un formulario, y un mapa, para denunciar un robo y marcarlo geográficamente. Listo. Si tomamos la aplicación del párrafo anterior y empezamos a correlacionar la data con información geográfica, empezamos a tener un mapa bastante más claro de dónde ocurre la actividad delincuencial en la ciudad. Al mismo tiempo, porque reducimos la fricción social que implica formular una denuncia, generamos incentivos a que la gente quiera denunciar. Y de yapa, el hecho de brindar herramientas para el seguimiento, un mecanismo para que el ciudadano pueda sentirse involucrado y sienta cierto grado de control sobre el proceso (porque puede hacer, desde su casa, seguimiento al estado de su denuncia) genera una sensación mayor de seguridad y mejora la imagen de la policía al brindar una solución tecnológica simple para que los ciudadanos estén involucrados.

Y éstas son sólo dos posibles aplicaciones. Tecnología de localización es una gran oportunidad, y especialmente la tecnología móvil tiene un enorme potencial para ayudar en la mejora de la seguridad ciudadana. La posibilidad de reportar delitos no sólo desde tu propia casa, sino quizás incluso desde cualquier lugar (asumiendo, claro, que no te robaron el celular). E, internamente, la posibilidad de administrar mejor los recursos de seguridad cuando se tiene un flujo actualizado y en tiempo real de dónde se está dando actividad problemática. Son aplicaciones que, sin ser demasiado complejas ni demasiado costosas, podrían brindar una significativa mejora en la calidad de la seguridad ciudadana en la ciudad, y no solamente mejorar una cierta ilusión de que estamos más seguros.

¿La seguridad ciudadana es tarea de todos?

Ahora en la mañana estuve escuchando al alcalde de Pueblo Libre, Rafael Santos, en Canal N. El quote:

¿Qué han hecho los constitucionalistas para mejorar la seguridad del ciudadano de a pie?

Obviamente, nada. Pero creo que Santos no sabe bien qué es un constitucionalista. Esto era en respuesta a una pregunta sobre las opiniones de algunos constitucionalistas en contra de la nueva ley del arresto ciudadano. Y esto, en el marco de una entrevista sobre un nuevo sistema de registro digital de delincuentes en la comisaría de Pueblo Libre.

¿Qué le pasa a Santos? Creo que está un poco desubicado, pero es comprensible – el problema de la seguridad ciudadana en Lima ha mostrado estar muy por encima de las capacidades de cualquiera de las personas a cargo. Pero, lo que me llamó la atención fue esta idea que soltó de que “la seguridad ciudadana es tarea de todos” – ¿lo es? Un momento: yo era de la idea de que el problema de la seguridad ciudadana era justamente testimonio del fracaso del Estado. Póngamonos hobbesianos un momento, y es el Estado el que tiene el monopolio de la violencia y de la garantía del orden. Que el Estado cree una nueva ley delegando una porción de este monopolio a los ciudadanos es una ruptura del contrato social, es la admisión del Estado a la población diciendo “pucha, no la hicimos, mejor háganlo ustedes”.

Entiendo que “Defensa Civil sea tarea de todos”: si hay un desastre natural, un imponderable, un imprevisto, una contingencia, es comprensible que se requiera una red ciudadana mucho más amplia que se movilice para minimizar los daños y la pérdida de vidas. Pero la seguridad ciudadana no es una contingencia, es un problema sistémico, estructural, que requiere de cambios similarmente sistémicos y estructurales. Tanto la ley del arresto ciudadano como el registro digital de delincuentes son pequeñísimos paliativos que no raspan el problema de fondo. Lo principal que hacen es darle a la población una sensación un tanto ilusoria de que “se está haciendo algo al respecto” – “¿cómo que el gobierno no hace nada, si acabamos de aprobar el arresto ciudadano?”. Junto con el discurso de que esto ejercerá algún tipo de cambio, y, de yapa, el argumento para echarle la culpa a la población misma – si los ciudadanos mismos tienen la opción de hacer arrestos, y no la usan, ya no es culpa del gobierno.

Es todo un poco tramposo. No creo que la seguridad ciudadana sea tarea de todos, realmente no es mi responsabilidad hacer el trabajo que la policía no puede hacer. No es mi culpa que no funcione, ni voy a ir por la calle haciendo arrestos ciudadanos – ¿arrestos ciudadanos? ¿Realmente? ¿Qué es esto, McGyver, Los Magníficos? ¿Watchmen? El “ciudadano de a pie” simplemente enfrenta un riesgo mayor si empieza a ponerse belicoso cuando lo asalten e intente hacer un arresto ciudadano. Pero, lamentablemente, el fracaso de la policía igual termina afectándome a mí. Es una pena, sin embargo, que las mejores alternativas que tengan para ofrecerme sean placebos, ilusiones de seguridad, en lugar de cambios estructurales que afecten el problema de fondo. Las cárceles están saturadas, y no reforman: meter más gente, más tiempo a ellas es sólo una garantía de agravar el problema.

Creo que necesitamos ideas más frescas al respecto. No sólo acaba la reforma de la policía, sino que el problema de la seguridad ciudadana tiene muchos otros componentes asociados. Política urbanista, desarrollo urbano (algo de lo cual Castañeda obviamente no sabe nada), espacios públicos, programas sociales para jóvenes en riesgo, lucha contra el narcotráfico, promoción del empleo, mejora de las condiciones educativas, etc. Pretender que el “arresto ciudadano” hará algo por mejorar la situación es en el mejor de los casos una ingenuidad, en el peor una estupidez.