Walt Disney, el urbanismo y las "comunidades del futuro"

“Experimental Prototype Community Of Tomorrow”

Walt Disney es conocido por muchas cosas (como ratones y parques de diversiones), pero no tanto por su faceta de urbanista. Luego de abrir su concepto revolucionario de parque temático, Disneyland, en California, un lugar cuidadosamente diseñado para brindar una experiencia única a sus visitantes, Walt Disney empezó a trabajar en un concepto mucho más grande y ambicioso. A pesar de todo lo bueno que había conseguido con Disneyland, Disney no estaba satisfecho con el ambiente que había surgido alrededor de su parque temático en California, sobre el cual no ejercía ningún control. Así que empezó a pensar, diseñar y luego implementar un proyecto que le permitiría no sólo crear una comunidad de experiencias únicas, perfectamente planificadas, sino también controlar todo el ambiente en el cual esta comunidad se situaría. El resultado se construiría sobre una extensión de tierra en Florida de aproximadamente el doble del tamaño de la isla de Manhattan: la Experimental Prototype Community Of Tomorrow, o EPCOT. En 1966, Disney grabó este video, donde explica los detalles de su visión para lo que sería EPCOT como experimento urbanista:

El concepto es espectacularmente ambicioso: una sociedad construida sobre un esquema radial, en cuyo centro se concentra toda la actividad económica y comercial. En torno a ese centro irradian diferentes “capas”, para vivienda de alta densidad, espacios verdes y de recreación, y vivienda de baja densidad. Una ciudad pensada para peatones, con sistemas eléctricos de transporte público masivo que mueven a la gente de la periferia donde viven al centro donde trabajan, bajo un domo que controla el clima para crear las condiciones ideales de vida. Todos en EPCOT tienen trabajo en alguna de las funciones de la comunidad, sea en su aspecto turístico (pues tiene, por supuesto, un enorme parque de diversiones integrado), en las actividades comerciales, o en un parque industrial donde las corporaciones pueden acceder al talento de una fuerza de trabajo altamente innovadora y futurista para el desarrollo de nuevos conceptos y productos.

Éste es uno de los detalles más interesantes d EPCOT: todos tienen un trabajo, todos contribuyen al mantenimiento y la preservación de la comunidad ideal. Lo cual, también, quiere decir que no había población retirada:

As to who would live in EPCOT, Walt was somewhat explicit: “There will be no retirees. Everyone must be employed. One of our requirements is that people who live in EPCOT must keep it alive.”[12] This proposition seems counterintuitive for a man well into his sixties, whose business partner and older brother (Roy O. Disney) was considering retirement. But it does fit with EPCOT’s grounding in capitalism and industry: a city designed to ‘showcase American free enterprise’ should, by this logic, be filled with those who would work and produce. It should also be noted that Walt had spent his entire career providing and marketing entertainment to the American nuclear family. The middle class family was his focal point, and he designed a city just for them. [Matthew C. Arnold, EPCOT, the Creation of a Commodified Utopia]

Es, sin embargo, un poco irónico, porque EPCOT fue construido como un modelo donde no habrían propietarios. Para garantizar que el ritmo de la innovación y el progreso nunca se detuvieran, Walt diseñó el concepto de EPCOT de tal manera que todos sus habitantes alquilaban su espacio, pero el espacio nunca estaba en venta. Tan radical era esto, que Disney consiguió un permiso especial del estado de Florida que le daba status de municipalidad a la administración de Disney sobre sus terrenos: todo lo que ocurría dentro del espacio de Disney, todo el universo de EPCOT, era completamente controlado por la compañía, el diseño de los edificios, los servicios públicos, las normas de transporte, todo. Si juntamos ambas cosas tenemos la ironía de que este bastión del capitalismo y la industria termina evidenciando una serie de rasgos propios de las utopías socialistas del siglo XIX y XX: espacios cuidadosamente planificados y administrados donde los individuos contribuyen todos al mantenimiento de la comunidad ideal.

Visiones incompletas

Sin embargo, EPCOT como fue concebida por Walt Disney nunca se construyó. Walt murió dos meses después de la grabación de la película de arriba, y la junta directiva de Disney no tenía el mismo compromiso con el proyecto que su creador. El terreno en Disney se convirtió en Walt Disney World, y aunque muchas de las ideas de la visión de Walt fueron incorporadas, el resultado no pretendía estar siquiera cerca de la ambiciosa visión de la comunidad ideal del futuro, sino limitarse únicamente al aspecto de parque temático del proyecto. Aún así, en 1982 Disney inauguró el segundo parque temático en su terreno de Florida, con el nombre de EPCOT Center, una visión resumida, mucho más pequeña y menos ambiciosa que la visión original de Walt Disney:

Años después, en los noventa, la corporación Disney diseñó y construyó la comunidad “ideal” de Celebration, en Florida, en los mismos terrenos de Walt Disney World. Pero Celebration no es una comunidad ideal como Walt Disney la había planeado o imaginado, sino más bien como una experiencia un tanto plastificada, idílico-cincuentera de lo que la vida suburbana-estadounidense en comunidades pequeñas era o debía ser. El cuidado al detalle prestado a la construcción de Celebration no respondía tanto a una obsesión por la construcción de un futuro mejor, sino más bien a la delicada manufactura y preservación del mundo tal cual lo conocemos, o como quisiéramos que fuera, sin que nada sea realmente cambiado.

Pero Celebration no desafía la imaginación en ninguna medida. Sí, es una comunidad autosuficiente, pero lo es más en el sentido liberal de no-necesitar-de-nadie-más, más que en el sentido de ser una comunidad autosostenible, integrada, internamente consistente. Celebration es más un retorno al recuerdo nostálgico de pequeños pueblos norteamericanos barridos por el tiempo, que el intento de desafiar concepciones urbanísticas o experimentar con nuevos modelos de comunidades. Es, además, el encuentro un tanto perverso de dos lógicas: en el concepto original de EPCOT, los residentes no eran propietarios pues eso permitía a la administración asegurarse que los espacios y los elementos en ellos siempre estaban a la vanguardia, siempre eran ejemplos de innovación. En Celebration, en cambio, los residentes sí son propietarios pero la administración sigue a cargo del manejo de los asuntos de la comunidad. Es la realización suprema del ciudadano que se vuelve consumidor, habitando en un espacio privado, cuidadosamente diseñado no como comunidad urbana, sino como producto marketeable.

¿Recuerdos de Midgar?

Midgar es la ciudad más importante en Final Fantasy VII, originalmente lanzado para el primer Playstation. Es la ciudad donde se encuentra el cuartel general de la corporación Shinra, dueña y administradora de la ciudad y gobernante de facto de todo el planeta. Midgar es una ciudad completamente tecnológica, potenciada por ocho reactores de Mako, una fuente de energía natural explotada por la corporación Shinra, cuya explotación destruye progresivamente el planeta. Los ocho reactores están dispuestos alrededor de una gran torre central, la sede de Shinra, formando una estructura radial. La ciudad tiene dos niveles: una placa enorme sobre la cual viven los ciudadanos más adinerados y poderosos, especialmente los funcionarios de Shinra; y debajo de ellos, los barrios pobres donde viven todos los demás residentes, muchos de los cuales viven sin haber visto nunca el cielo. Cada reactor designa un sector de los barrios bajos, que no se encuentran conectados entre sí. La única forma de viajar a través de Midgar es utilizando la red de trenes que da vueltas a la ciudad y se conecta con la torre central de Shinra.

Las primeras escenas del juego dan una imagen de la disposición de la ciudad:

Con todo esto, hay una serie de elementos en Midgar que pueden recordarnos al concepto original de EPCOT. Primeramente, su estructura radial, construida en torno a un centro que concentra las actividades más importantes. Es más, al centro de EPCOT se erigía una enorme torre que funcionaría como hotel y centro de convenciones, uno de cuyos rasgos distintivos era que podría ser visible desde cualquier otro punto de la ciudad. Las imágenes tienen un aire extrañamente familiar:

Más allá del paralelo estructural, hay otra similitud interesante: Midgar es, como EPCOT, una ciudad construida y administrada por una corporación (Shinra en el primer caso, Disney en el segundo). Lo cual plantea una serie de paradojas respecto al uso del espacio. Midgar, en cierto sentido, es una especie de advertencia de lo que podría pasar si todas las promesas de EPCOT resultaran incumplidas: aunque son promesas tentadoras, inevitablemente termina pareciendo, como en el caso de Celebration, que el rol de los individuos participantes como ciudadanos queda disminuido. En otras palabras: a pesar de que EPCOT ofrece la promesa de una comunidad ideal, esto termina ingenuamente dejando de lado los múltiples problemas sociales que podrían generarse como en cualquier otro espacio de interacción humana.

No estoy sugiriendo que Square, los creadores de FF7, hayan tenido en mente EPCOT al diseñar Midgar. Sí estoy sugiriendo, sin embargo, que Midgar es un elemento narrativo y especulativo interesante a considerar al pensar en EPCOT: Midgar es también, finalmente, una suerte de “comunidad ideal” para todos aquellos que viven en el nivel superior, bajo el cuidado de la corporación Shinra. Pero todo aquello que la ciudad reprime no desaparece, sino que simplemente es empujado al nivel inferior, justamente, reprimido. Todo ello desencadena una serie de problemas sociales que van más allá de la utopía tecnológica. Y parte de eso tiene que ver, también, con el hecho de que ambas estas comunidades ideales no son espacios de participación, de desenvolvimiento y acción, sino espacios para participar con modos de comportamiento claramente designados y planificados.

Dongtan y el “urbanismo integrado”

En mayo del 2007 la revista Wired publicó un artículo sobre el proyecto urbanístico de Dongtan, en China. Se trataba de un proyecto sumamente ambicioso para crear un nuevo tipo de comunidad y ciudad ideal, construyéndola completamente desde cero en las afueras de Shangai. Dongtan quería marcar un cambio en la cultura urbanística China: luego de años de construir su industria a expensas del medio ambiente, Dongtan sería un experimento para probar que China podía construir urbes sostenibles para un futuro verde. La firma Arup pasó a encargarse del diseño y el concepto del proyecto.

Arup believes good design can do something about this mess. Dongtan’s master plan — hundreds of pages of maps, schematics, and data — has almost nothing to say about architectural style. Instead, it outlines the world’s first green city, every block engineered in response to China’s environmental crisis. It’s like the source code for an urban operating system. “We’re not focused on the form,” Gutierrez explains. “We’re focused on the performance of the form.” He and his team imagine a city powered by local, renewable energy, with superefficient buildings clustered in dense, walkable neighborhoods; a recycling scheme that repurposes 90 percent of all waste; a network of high tech organic farms; and a ban on any vehicle that emits CO2.

El equipo de Arup desarrolló un entendimiento holístico, sistemático del comportamiento urbano, de manera similar a como lo quiso hacer también Walt Disney. Todo en la ciudad está conectado, y el diseño de los sistemas puede optimizarse para, en este caso, generar el menor impacto ambiental negativo posible. Hay mucho de similar entre Dongtan y EPCOT, pero hay también mucho de diferente: en primer lugar, en términos de los recursos que ahora se tienen disponibles para formular este tipo de grandes visiones. Sin embargo, Dongtan todavía no ha despegado. A pesar de todo el trabajo y los recursos que se han invertido hasta este momento, la construcción del megaproyecto de Dongtan, una ciudad completamente diseñada y optimizada para albergar a medio millón de personas, aún no ha comenzado.

Estos proyectos de comunidades ideales son sumamente interesantes, aún cuando uno podría cuestionar si es que son viables o realistas. Quizás esa no sea la pregunta correcta. Por un lado, proyectos como Dongtan, incluso como EPCOT, responden a una necesidad sumamente relevante y apremiante: el hecho de que nuestras metrópolis urbanas, producto de la era industrial, no son un producto o una forma sostenible dadas nuestras condiciones de vida actuales. Tanto Dongtan como EPCOT, por ejemplo, e incluso Midgar, son ciudades diseñadas de tal manera que sus habitantes no tengan la necesidad de circular en autos, sino que puedan tomar otros medios de transporte masivo que funcionen con energía renovable (lo cual no es el caso, por ejemplo, de Celebration, razón por la cual se evidencia que no es una comunidad pensada para el futuro como la que quería Walt Disney). Ambas tienen también considerado en su diseño la inclusión de grandes espacios de áreas verdes. Y son, además, conceptos de ciudades pensados para poblaciones vinculadas al desarrollo de altas tecnologías y de innovaciones científicas e industriales. Pero son siempre visiones incompletas, como tanto Celebration como Midgar dejan ver: aún cuando uno se dedique de manera obsesiva a la construcción de la comunidad ideal, y aún cuando esta concepción pueda brindar muchas ideas interesantes, es poco plausible que uno pueda efectivamente administrar la ciudad de esa manera – o al menos que pueda hacerlo sin altas cuotas de represión y autoritarismo.

Las ciudades del futuro no se verán igual que las ciudades del presente, así como las ciudades del presente no serán iguales a las del pasado. La forma de vida en la ciudad responde a una serie de factores históricos, cuyo cambio abre la puerta también al cambio de la forma ciudad. En una sociedad informacional, por ejemplo, ¿cuál es la necesidad de que la gente “vaya” al trabajo? ¿Por qué tienen que haber horas punta? Si la gente puede trabajar desde su casa, al menos parcialmente, eso cambia por completo lo que puede ser la dinámica de movimiento en una ciudad. En todo caso, conceptos de ciudades futuristas como EPCOT, o como Dongtan, nos brindan una serie de elementos para especular sobre cómo podríamos transformar la vida en las ciudades actualmente existentes.