El problema del acceso

Quizás lo más frustrante de dedicarme en alguna medida al tema de la tecnología, y que Daniel no se cansa de recordarme (y con justa razón, por supuesto), es el hecho de que todo es este mundo supuestamente mágico y maravilloso en realidad afecta a una gran minoría dentro de otra gran minoría dentro de la población mundial. No solamente los efectos de las nuevas tecnologías se sienten solamente por personas involucradas en el fenómeno y participantes de sus actividades, sino que, además, la barrera de ingreso sigue siendo alta para una enorme parte de la población mundial viviendo por debajo de la línea de pobreza. “Participar” de todo este asunto de la nueva arquitectura de participación significa, en gran medida, tener acceso a una computadora primero, saber usarla segundo, poder conectarla a Internet después, y así sucesivamente. Barreras que a los “digitalmente integrados” se nos hacen transparentes, pero que a los que han quedado fuera del juego se les recuerdan constantemente: la barrera de marginación se hace cada vez más alta conforme agregamos una brecha de participación en la cultura.

Paula Sibilia, en La intimidad como espectáculo, sintetiza este panorama muy claramente:

Sin embargo, pese al veloz crecimiento de estas prácticas y a la euforia que suele acompañar todas estas novedades, siempre espoleadas por el alegre entusiasmo mediático, hay datos que conspiran contra las estimativas más optimistas sobre la “inclusión digital” o el “acceso universal”. Hoy, por ejemplo, sólo mil millones de los habitantes de este planeta poseen una línea de teléfono fijo; de ese total, menos de un quinto tiene acceso a Internet por esa vía. Otras modalidades de conexión amplían esos números, pero de todos modos siguen quedando fuera de la Web por lo menos cinco mil millones de terráqueos. Lo cual no causa demasiado asombro si consideramos que el 40% de la población mundial, casi tres mil millones de personas, tampoco dispone de una tecnología bastante más antigua y reconocidamente más básica: el inodoro.

Entonces el problema del acceso es central a cualquier tipo de reflexión sobre la tecnología, más aún a una que se dé directamente desde el tercer mundo.

Entonces ocurren dos cosas. La primera, es que buscar y promover algún tipo de solución al problema del acceso tiene que ser una prioridad para lo que venimos trabajando aquí. Es decir, me importa mucho y estoy dispuesto a apoyar en todo lo posible para que se vuelva una realidad, y espero de alguna manera contribuir a ese proceso. Quizás el canal más adecuado para eso sea otro blog del que participo, enchufa.pe, que está mucho más orientado específicamente en esa dirección. Y claro, hacerlo, además, desde una perspectiva que sea poco ingenua y contemple todas las dimensiones posibles: es decir, justamente NO como se está implementando la OLPC en el Perú.

La segunda cosa es que tenemos que pensar muy ampliamente. Estoy en estos días leyendo Smart Mobs de Howard Rheingold, que se enfoca sobre todo en los efectos y posibilidades de la tecnología móvil como parte integral del desarrollo de las redes de información. Y ésa es una opción que no contemplamos lo suficiente, más aún cuando la tecnología móvil ofrece un canal mucho más dinámico y flexible para implementarse en zonas de difícil acceso. Ojo, no estoy hablando aquí de que repartamos iPhones por el mundo, lo cual no tiene ningún sentido económico. Pero de hecho, la tecnología que tiene mayor penetración a nivel global es la tecnología celular, aunque sea con modelos simples que permiten apenas llamadas de voz y mensajes de texto. Pero si es posible llevar esta tecnología a gran escala con un gran impacto, tenemos también que pensar en soluciones tecnológicas que exploten esta dimensión para generar una transformación social y tecnológica.

No tienen que ser aplicaciones Flash para Facebook. Más bien, tenemos que repensar nuestro diseño tecnológico para diseñar nuevas interfases que permitan un acceso significativo a la información a partir de las limitaciones de la tecnología. Y espero poder seguir volviendo cada vez más sobre esto de maneras un poco más infomadas.

[He ampliado un poco estas ideas con algunos ejemplos en un artículo en Enchufa.Pe]