Salirse con la suya

La idea de lenguajes experimentales y sobre cómo es importante para el artista, al experimentar con el lenguaje, salirse con la suya para introducir nuevas convenciones, me parece que queda bien reflejada en estos ejemplos.

Sobre cómo no salirse con la suya – intentar jugar con el lenguaje de una manera nueva, pero cuya novedad simplemente no consigue introducirse como una nueva convención:

O, por otro lado, lanzar la nueva posibilidad y, pasado el momento traumático inicial en el cual nada tiene mucho sentido, salirse con la suya y que la innovación sea reasimilada por el lenguaje:

Como verán, hay mil variables que influyen contextual y ambientalmente en esto – difícilmente es como para hacer una ciencia apodíctica al respecto, sólo para entender un poco cómo el lenguaje se transforma.

Sobre fusiones y separaciones musicales, grupos peruanos en YouTube, y manifestaciones más o menos populares en géneros musicales, es algo que será más interesante discutirlo en Invasiones Bárbaras.

Lenguajes experimentales

Soy un poco desastroso para las convocatorias – resulta que el martes presenté una ponencia en el IV Simposio de Estudiantes de Filosofía, en la PUCP, pero me olvidé de avisarle a todos. En fin. Fue una presentación interesante, creo/espero, sobre varios temas que resultan familiares a los que siguen este blog. Para los que no pudieron estar – la gran mayoría de la humanidad – incluyo aquí tanto el fondo de imágenes que presenté, pero sobre todo, para tener un poco de contexto, también el texto en el cual está basada la presentación. (Incluí también unos videos que no puedo subir a la web, pero incluyo los links a sus versiones en línea también.) Creo que vale la pena notar que entre el texto original, y lo que terminó siendo la presentación, media una distancia considerable de lo que es, aún, un trabajo en progreso.

¿Sobre qué trata? Pues regreso sobre algunas ideas abiertas en mi presentación del año pasado. En la época de la explosión mediática en que vivimos, que nos obliga a reconfigurar cómo entendemos le mundo, ¿qué significado cobra el arte? ¿Cómo se reconfiguran las manifestaciones expresivas que tomamos por arte, y qué significado social adquieren? Sobre todo… ¿Cómo es que los medios y las artes se las pueden arreglar para generar experiencias transformadoras de la realidad? Son muchas preguntas abiertas que espero, por lo menos, conseguir plantear de modo interesante.

Comentarios bienvenidos. Por si acaso, el Simposio corre hasta mañana por la tarde en la PUCP, para los interesados.

Buscando el aura

Benjamin dixit:

Resumiendo todas estas deficiencias en el concepto de aura, podremos decir: en la época de la reproducción técnica de la obra de arte lo que se atrofia es el aura de ésta. El proceso es sintomático; su significación señala por encima del ámbito artístico. Conforme a una formulación general: la técnica reproductiva desvincula lo reproducido del ámbito de la tradición. Al multiplicar las reproducciones pone su presencia masiva en el lugar de una presencia irrepetible.

Y sin embargo:

El medio es el mensaje.

Revue artistique

Algunas novedades cortesía del boletín de noticias de la PUCP…

Jueves 15 de mayo, el artista Jota Castro está organizando… cómo se llaman estas cosas… un “proyecto artístico” en la playa Redondo en Miraflores, “La palabra de los mudos“. Se trata de una concentración de gente a las 11:30am, en torno a “las barreras de la comunicación y la necesidad de inclusión para el surgimiento de un escenario global integrado. La preconcentración es a las 10am en la Bajada Balta, y si se inscriben a través de la página web pueden incluso conseguir transporte gratuito desde varios puntos de Lima.

Cornelia Parker, artista inglesa, está presentando su muestra Never Endings en el Museo de Arte de Lima. Por ahí me han dicho que está muy buena, y en fin, me llamó la atención el “muñeco cortado por la mitad con la misma guillotina que cortó la cabeza de María Antonieta”.

Otra muestra, ésta sobre arte peruano contemporáneo, es Tener Lugar. Experiencia, Acontecimiento, en el Centro Fundación Telefónica. Ni siquiera me voy a molestar en darle vuelta filosófica al título… En fin, hay días con visitas guiadas de los propios curadores de la obra, lo cual suena interesante.

La galería 80m2 -que además funciona en el mismo edificio en el que yo trabajo- ha inaugurado dos muestras: Insumisión, de Herbert Rodríguez, en su sala I, y Toma Urbana #2, de Renzo Núñez-Melgar, en su sala II. Lo francamente increíble (y un poco vergonzoso) es que a pesar de que paso por la puerta de la galería todos los días de mi vida (bueno, casi todos), nunca me he tomado el tiempo de entrar. En casa de herrero…

Finalmente, no llegué a comentar nada aquí sobre La Tierra vista desde el cielo, de Yann Arthus-Bertrand (muy buena muestra, además), que estuvo hasta hace poco en el Parque de Miraflores. Ahora hay una nueva muestra en el mismo sitio, “El clima cambia, mi vida también“, dedicada similarmente al tema del cambio climático y cómo está afectando al Perú. Espero poder visitarla pronto.

Considerando que estamos en medio de la Semana del Arte de Lima -o terminándola, en todo caso- vale la pena tener esto en cuenta.

Dodecaedro

Hace un tiempo con unos amigos empezamos un proyecto bizarro, como todos, que llamamos el Dodecaedro de Estudios Estéticos. El objetivo era, de manera un poco interdisciplinaria (un par de filósofos, un par de historiadores del arte, un psicólogo) profundizar un poco en los problemas del arte y de la estética, desde nuestras diversas perspectivas, un poco al mismo tiempo empapándonos en una serie de conceptos nuevos.

Tuvimos resultados interesantes mientras los tuvimos, incluyendo un poco de Lacan, lecturas del arte como producto cultural en la sociedad de masas, y demás. Pero lamentablemente, el tiempo, las obligaciones, y demás avatares de la vida posmoderna nos obligaron a silenciosamente dejar las cosas a medias.

Ahora el Dodecaedro ha resuscitado, en una nueva encarnación como Dodecaedro de Estudios Artísticos y un modelo más virtual. Aún no me queda claro el modelo, pero igual me resulta divertido. Creo que participar del nuevo Dodecaedro me brindará un espacio para formular una serie de preguntas más específicas en torno a una serie de cosas: conceptos de arte hoy, de reinterpretación y participación por parte de la audiencia, de cómo entender la crítica y la curaduría, en fin, tratar de enmarcar una serie de problemas que surgen hoy en mi línea de interés entendiendo al arte dentro de entramados más amplios de lenguaje y de cultura, o de producción y consumo de signos como diría Baudrillard.

Aún no hay nada que mostrar en el Dodecaedro, pero los invito a visitar, conocer y en la medida de lo posible participar. Para mí todo esto son conceptos nuevos, más aún porque se trata de ideas y categorías que están ahorita, como tantas otras, en plena maleabilidad. Rodrigo Sarmiento, uno de los participantes del proyecto, ha publicado un manifiesto que más o menos delinea algunas de las intenciones que tenemos hasta ahora, y que deja ver muchas de nuestras confusiones también. Por algún lado teníamos que empezar, ¿no?

Grafiti inverso

Paul Curtis (alias Moose) hace grafiti inverso. No pinta las paredes. Limpia selectivamente paredes que han sido pintadas hasta dar forma a su diseño.

Lo cual plantea un problema porque las autoridades no sabían si la limpieza selectiva de paredes era un crimen.

Esta noticia es del 2006, así que me pregunto en qué habrá resultado.  La creatividad siempre encuentra la manera de desafiar artilugios fácilmente desafiables como la ley.

Nuevos conceptos

Me gustaría desarrollar un nuevo concepto. Siempre me gusta jalar elementos de todos lados, de múltiples fuentes, en múltiples formatos. Recuerdo hace un par de años cuando fui a un tributo a Radiohead hecho aquí en Lima, donde un grupo local (Space Bee) intepretó todo el OK Computer de manera genial, a la par que se proyectaban una serie de clips llenos de leit motifs radioheadianos.

El último sábado, Jorge Drexler se presentó en Lima. Su concierto fue formidable, su dominio de escena es excelente y sumamente divertido, y su música es de primera. Este tipo de experiencias me hacen reconsiderar cosas como la distancia entre la exposición de ideas y el espectáculo. Desde lo que me enseñan, desde la filosofía, al presentar uno sus ideas debe hacerlo de manera formal, rigurosa, académicamente seria. Y eso está bien, asegura que el cuerpo del conocimiento de alguna manera tiene cierto asidero, cierta continuidad. Pero personalmente, para mí, hay algo que falta. Y es que no puedo evitar sentir que eso hace que la propuesta se quede un poco corta. Cuando el objetivo es que se me escuche, se me reinterprete y algo quede de lo que digo, pues todo se siente un poco incompleto.

En principio, porque creo que uno no debería engañarse: aún cuando uno lee una ponencia filosófica, uno está vendiendo algo, en un sentido muy amplio. Uno no presenta un texto, un concepto, una idea que ha trabajado con la simple pretensión de ser escuchado y de que se le deje a uno vivir. Presentar algo es comunicar el asombro al cual uno ha llegado al encontrar una serie de conexiones que antes no se habían visto en el mismo lugar. Mucho más que un compartir intelectual, es hacer que el otro forme parte de mi intensa experiencia emocional al aproximarme al tema. Además, no espera ser tomado con neutralidad, o al menos yo particulamente considero que no debería serlo: leer para un auditorio neutralizado es peor que no leer nada. No conseguir reacción alguna, la crucifixión más terrible. Uno busca, o debería buscar, incitar algún tipo de reacción en su público. Cualquiera. Cuando menos, el despertar un nuevo interés que no hubiera estado allí antes. Despertar la curiosidad, el deseo de saber más.

Creo que pretender que un concepto o una idea que a uno le ha tomado buen tiempo desarrollar, sea entendido por un público en 20 o 30 minutos, es un poco iluso. Más bien, creo más efectivo tratar de transmitir la emoción del chispazo inicial, del sentido del descubrimiento, y tratar de llevar al otro por el mismo camino. Si le interesa a algunos pocos, pues bien. Si le interesa a muchos, pues muy bien, tanto mejor. Así se forjan comunidades de gente con las cuales se puede entablar una conversación, en torno al punto que han descubierto comparten.

Por eso quiero desarrollar un nuevo concepto. Que involucra no sólo a la filosofía y al mensaje que se puede querer transmitir, sino que apunta al diseño, a la construcción de toda una experiencia comunicativa. Arte, música, movimiento, imágenes, video, ideas, conceptos, discurso, creo que todo debe más o menos mezclarse en una performance más compleja, pero también más comprometida y comprometedora. Algo que realmente interpele al público y lo obligue a tomar una postura, sea a favor o en contra.

Creo que es por este tipo de cosas que me dicen que soy un sofista… Pero claro, yo nunca he tenido mayor problema con eso.