Mucho se ha dicho en una serie de blogs vinculados a la ontología orientada a objetos sobre la relación entre las publicaciones académicas y los nuevos formatos disponibles a los autores como los blogs. Son muchas fuentes y prefiero dirigirlos al buen resumen de la discusión que ha hecho Daniel Luna, capturando la diversidad de perspectivas y metiendo su cuchara.
Recojo la conclusión de Daniel:
Bueno, ¿qué podemos decir después de todo este recorrido? Simplemente que la academia y la blogósfera no tienen que ser enemigos. No tiene que haber antagonismo y polarización entre lo “serio” y lo “superficial”. Ambos medios, y muchos más, pueden servirnos para desarrollar una mejor producción intelectual. Ambos espacios pueden enriquecerse y no debe pretenderse que uno logrará acabar con el otro. En nuestro medio local, publicar es difícil por recursos y creo que si los estudiantes que tienen intereses académicos empiezan a escribir desde temprano podrán ir desarrollando mejor sus ideas, su manera de escribir, sus habilidades para discutir por escrito y quién sabe, quizá hasta ir desarrollando los Grundrisse para una tesis, trabajos, ensayos, ponencias o artículos. Creo que bloggear sería un complemento excelente para un futuro académico que recién es estudiante y se encuentra en sus primeros años. Quizá en el futuro sea algo tan recomendable como aprender más idiomas (¿qué es un medio sino otro tipo de lenguaje?).
Creo, sin embargo, que el antagonismo en este momento es un tanto inevitable, y es hasta un poco deseable. Con el tiempo, sí, a medidas que cada medio/formato encuentre su propia, nueva delimitación, entonces sí la relación podrá ser algo más pacífico. Pero sí me parece que la publicación en blogs está cumpliendo una función sumamente necesaria: está subvirtiendo el orden conocido de las publicaciones académicas, está siendo una fuente de profunda incomodidad.
Entonces, a todo esto, algunos comentarios:
1. Creo que algo que recoge Daniel y otros de los comentaristas que cita es que los blogs en la frontera de lo académico están subvirtiendo relaciones de poder en torno a lo académico. Hace unos años, era impensable que un alumno sin títulos nobiliarios pudiera volverse más conocido y popular respecto a un tema que sus profesores. Ahora es algo relativamente común. Como señala Daniel en su conclusión, en realidad NO bloggear es una muy mala idea para un académico joven que esté tratando de hacerse un nombre y encontrar su espacio. Por lo mismo, uno ya no está obligado a recorrer el mismo proceso tradicional de “ganarse su derecho de piso”. Esto me parece saludable.
2. Creo que obviamente, al menos dentro de la filosofía, esto lleva a pensar en nuevas formas de filosofar. No es pues, lo mismo, trazar reflexiones en función al ciclo de publicaciones de los journals impresos, con sus procesos de verificación y edición, que lo es a partir de discusiones bloggeras. Emerge así una forma de pensar sobre la marcha, ni mejor ni peor, pero que sí debemos hacer el esfuerzo por ver cómo, a partir de eso, podemos derivar formas de capturar momentos del discurso. Snapshots. Pero nuestra aproximación cambia así como el medio es el mensaje.
3. En esa misma dirección me parece interesantísimo el desafío que plantea Ian Bogost a partir de esta discusión.
For a while now, I’ve been advancing the philosophical construction of artifacts, a practice I’ve given the name carpentry. Taking up that philosophical hobby horse, I wonder what a writing and discussion system would look like if it were designed more deliberately for the sorts of complex, ongoing, often heated conversation that now takes place poorly on blogs. This is a question that might apply to subjects far beyond philosophy, of course, but perhaps the philosopher’s native tools would have special properties, features of particular use and native purpose. What if we asked how we want to read and write rather than just making the best of the media we randomly inherit, whether from the nineteenth century or the twenty-first?
En lugar de pensar cómo nuestros medios configuran nuestra experiencia de la escritura, podemos también pensar a la inversa, cómo podemos diseñar un medio que se configure en función a lo que nos gustaría de la escritura.
4. Estoy pensando sobre esto último bastante, en función a este mismo espacio. Siguiendo a Daniel, los posts en este blog son un flujo continuo de Grundrisse, de anotaciones y anotaciones que fluyen y van formando ideas. Pero ocasionalmente también pueden capturarse estas notas, tomar un snapshot, y formar un producto más elaborado: es lo que he intentado hacer con el experimento del e-book sobre McLuhan y otros proyectos similares que a partir de esto se me han ocurrido. El blog, o más allá y alrededor del blog, se puede fácilmente construir esta estructura: un flujo de notas, a partir del cual se tiene la materia prima para otros tipos de productos (papers, ensayos, libros incluso, videos, lo que fuera). El blog como laboratorio filosófico, del cual, efectivamente, progresivamente van saliendo prototipos, productos. Bonita idea.