Próxima Estación

Empieza a salir el sol en Cambridge, Massachusetts, y empieza a sentirse cada vez más la primavera. La gente sale a las calles y a jugar en los parques, los restaurantes sacan sus mesas a la calle, los veleros salen a navegar por el río Charles. El ánimo de la ciudad cambia por completo a medida que nos vamos librando de la necesidad del encierro para guarecernos del frío.

Y yo me voy. Al invierno del otro lado del mundo.

Pero en fin, debo repetirme continuamente que es por una buena causa. Desde principios de junio estaré aterrizando en Lima la gris, la neblinosa, para pasar ahí varias semanas levantando información para mi proyecto de tesis. Mi intención es trabajar de cerca con la comunidad local de desarrollo de videojuegos, conversar con varios de sus integrantes y participar de sus eventos, para hacer un estudio de las prácticas, los prospectos y los desafíos que tiene la industria de videojuegos en el Perú y cómo está conectada con sectores similares en América Latina. Así que llego con la intención de enterarme de todo lo que esté pasando al respecto: proyectos, tendencias, ideas, problemas, historias, antecedentes, emprendimientos, todo. Me interesa saber no sólo lo que está pasando con videojuegos, sino también otras industrias tecnológicas en software, hardware y servicios, y lo que esté pasando tanto a nivel comercial como no comercial (hackers, hobbistas, amateurs, etc.). El objetivo es no sólo alimentar lo que se convertirá eventualmente en mi tesis de maestría, sino también trabajar con el sector local para elaborar una suerte de diagnóstico para entender el estado actual del sector, y para informar el trabajo de todos los actores involucrados en su desarrollo mirando hacia adelante.

Aunque en principio estoy enfocándome en Lima, estoy bastante interesado también en saber qué está pasando en estos temas en otras ciudades del Perú, y me gustaría enormemente comunicarme con comunidades activas en estos temas para intentar coordinar una visita en algún momento de los próximos meses.

La información (bastante preliminar) de mi proyecto de investigación puede encontrarse aquí (y un poco de la idea original, que ya mutó bastante, aquí), donde además iré agregando más información conforme la tenga y donde hay también un formulario para los que estén trabajando en estos temas y estén interesados en participar del estudio.

Me interesa también ir pensando en aprovechar mi tiempo en Lima para experimentar con algún tipo de evento o taller sobre este tema y otros temas cercanos: algo sobre videojuegos como industrias creativas, humanidades digitales, educación y nuevas tecnologías, o algún otro de los temas en los que he estado trabajando últimamente. Me interesa tanto para enterarme de las iniciativas que están emergiendo en Lima como para compartir un poco de las cosas que estoy descubriendo por aquí y contribuir ideas o recursos que puedan alimentar la práctica local. De modo que si tienen ideas de temas que creen que podríamos explorar, o están interesados en algo de este estilo, avísenme por acá o por correo electrónico para ir tomándolo en cuenta.

Mientras tanto, me voy acostumbrando a la idea de que este año no me toca tener verano.

Definiciones

Uno de los primeros ejercicios que tuve que hacer hace poco para uno de mis cursos fue el de construir mi propia “declaración de identidad como investigador”. La idea es tener un punto de partida donde concentrar y empezar a delimitar enfoques e intereses en torno a las preguntas que te interesan y las maneras en las que piensas que podrías responderlas. Por supuesto, es un poco un ejercicio terapéutico de autoexploración y autodefinición para entender mejor qué es lo que estás intentando hacer, en qué marco, y por qué.

Se me ocurrió que sería pertinente e interesante compartir este ejercicio aquí, porque ilustra, primero, la manera como mis propios intereses se han ido configurando en los últimos años y, por otro lado, porque también permite comparar un poco cómo irán cambiando en los próximos meses. De modo que, a continuación, la versión traducida de por dónde van mis intereses generales de investigación en este momento (considerando, por supuesto, que esto está en permanente mutación):

Soy un filósofo e investigador social interesado en la relación entre la evolución de los medios y el cambio social. Quiero entender mejor cómo se estructuran y construyen mutuamente, específicamente en el contexto de las economías emergentes de América Latina, para describir las maneras en las que el cambio tecnológico está afectando sus entornos culturales e institucionales. Usando análisis textual, historiografía, etnografía y métodos cuantitativos, quiero trazar un mapa comparativo de cómo tecnologías emergentes están siendo adoptadas a través de comunidades, gobiernos y organizaciones en América Latina, y construir un marco para entender cómo estas apropiaciones son de naturaleza singular y responden a fuerzas culturales e históricas específicas.

Algunas de las preguntas que me interesan incluyen (pero no se limitan a) las siguientes:

  • ¿Cuáles son algunas de las prácticas mediáticas y tecnológicas emergentes que son específicas a los contextos latinoamericanos?
  • ¿En qué se diferencia la adopción de plataformas tecnológicas en y a través de América Latina?
  • ¿Cuál es el grado de intercambio e interacción entre culturas mediáticas en diferentes economías emergentes y en desarrollo?
  • ¿Cómo están afectando las nuevas prácticas mediáticas el clima institucional del contexto latinoamericano, y cuál es la respuesta políticas y regulativa?
  • ¿Están las comunidades tradicionalmente excluidas económica e informacionalmente en mejor o peor condición en el entorno mediático emergente, y cómo está contribuyendo la educación a encoger o ensanchar las múltiples brechas en alfabetización tecnológica?
  • ¿Cuáles son algunas oportunidades estratégicas para que estas economías y comunidades puedan efectivamente articular nuevas actividades económicas basadas en la tecnología y el conocimiento? (P.ej. en áreas como videojuegos, tecnologías móviles, medios comunitarios, etc.)
  • ¿Qué papel puede desempeñar la teoría e investigación latinoamericana clásica o emergente al considerar estas preguntas, y cómo pueden contribuir a la discusión global sobre medios y tecnología?

ReAdaptaciones

E15, el viejo edificio del Media Lab, donde está CMS

Llevo unas tres semanas ya aquí en Cambridge, MA, y una semana de clases en el MIT. Es un increíble lugar. No sólo por lo genial del clima de Nueva Inglaterra en verano (que nadie se cansa de decirme, pasará pronto al olvido con la llegada del invierno), sino por un entorno increíblemente creativo y lleno de recursos por explorar.

MIT es un lugar muy extraño y con una lógica muy particular, probablemente muy diferente a cualquier otra universidad. Es un lugar raro, lleno de gente singularmente orgullosa de lo raro que es. Los edificios no tienen nombres, sino números, y están dispuestos alrededor del campus de manera más o menos arbitraria. Los números designan el lugar donde uno encuentra una sala o una oficina, y así 9-354 es la sala 54 del tercer piso del edificio 9, y así. Toma un poco de tiempo acostumbrarse, porque además hay que tener en cuenta la posición del edificio en función al campus central: así, W15 no es lo mismo que NW15 que no es lo mismo que E15. Esto es especialmente alterante cuando uno descubre que 14N no es lo mismo que N14 y que, de hecho, están en lados diferentes del campus.

Algo parecido ocurre con los departamentos y las especialidades, que aunque tienen nombre, son identificadas casi todas por su número. “Course 6” es “Electrical Engineering and Computer Science”, “Course 11” es “Urban Studies and Planning”, y así. Al principio no tiene ningún sentido, pero de a pocos uno se va acostumbrando. Porque, además, este mismo número designa los cursos que se dictan dentro de un departamento, por ejemplo, 11.301 se vuelve “Introduction to Urban Design and Development” y 6.001 es “Introduction to Computer Science”. De todo se desprenden construcciones aparentemente incoherentes como tener “6.001 en 26-100”, que quiere decir tener clase de Introduction to Computer Science en la primera sala del primer piso del edificio 26. Una vez que uno empieza a entender, empieza a apreciar también la eficiencia del sistema.

La liga interna de StarCraft

La cantidad de cursos, recursos y actividades que existen en el campus es simplemente abrumadora, y es sumamente peligrosa. Uno corre el riesgo de intentar hacer demasiadas cosas y terminar fracasando en todas por estirarse demasiado, o uno corre el riesgo de perderse demasiadas oportunidades por concentrarse demasiado. Es difícil hacer las paces con esta idea. Pero uno podría tranquilamente llevar clases en múltiples departamentos, estudiar idiomas, llevar cursos virtuales de programación, participar de equipos de deportes, ir a clases de baile y luego participar de la liga local de StarCraft, por poner sólo algunos ejemplos. Y eso sin siquiera empezar a contar las actividades esporádicas como conferencias, charlas, seminarios, y los diferentes visitantes que pasan por el campus y que vale la pena ir a ver. Es particularmente abrumador, y para mantenerse al tanto uno termina registrándose en una enorme variedad de listas de correo para poder enterarse lo más posible de todo lo que está pasando.

A esto hay que agregar que la universidad básicamente te abre las puertas de todo. Una vez que ya estás adentro, básicamente ya no tienes que pedir permiso para hacer las cosas – literal o metafóricamente. Puedes pasear libremente por el campus y recorrer diferentes departamentos y visitar laboratorios – excepto, claro, allí donde haya algún tipo de riesgo real y una luz de advertencia enorme de “CUIDADO – LÁSER EN OPERACIÓN”. Pero todo el personal académico y administrativo se muestra mucho más que dispuesto a ayudarte en cualquier cosa que necesites o quieras hacer, lo cual no deja de sorprenderme viniendo de una tradición burocrática donde te hacen pensar que te están haciendo un favor cuando hacen algo por ti. ¿Quieres formar un grupo estudiantil sobre algún tema? Listo, te ayudan, e incluso te dan fondos para organizar actividades. ¿Necesitas fondos para hacer trabajo de campo, o para ir a una conferencia? Boom, listo. ¿Estás pensando en formar una empresa o desarrollar una idea de negocios? Boom, puedes reunirte con gente para que te asesoren y te conecten con mentores, colaboradores o potenciales inversionistas. Y así sucesivamente. La mentalidad imperante parece ser que, una vez que has pasado los filtros de selección y has sido admitido a la universidad, ya no tienes que demostrarle nada a nadie y todo el mundo está dispuesto e interesado en trabajar contigo.

El área principal del programa de Comparative Media Studies, mi programa, está en el viejo edificio del Media Lab, que está junto y conectado al nuevo edificio del Media Lab. MIT es una cultura singular, pero el Media Lab es una cultura singular dentro de una cultura singular. Seis pisos de laboratorios expuestos detrás de paredes de vidrio con todo tipo de juguetes, piezas electrónicas, computadoras y demás. En medio de eso está el área de CMS, donde están algunos de los laboratorios y proyectos de investigación del programa y donde frecuentemente acampamos los estudiantes del posgrado. La actividad semi-oficial de “integración” es Team Fortress 2, de modo que no es raro llegar al laboratorio a cualquier hora y encontrar a un subconjunto de los estudiantes en un 2 contra 2 o un 3 contra 3. Ahí es que uno se da cuenta de que ha terminado en el lugar correcto.

Boston, desde la terraza del sexto piso del Media Lab

Pero aún a pesar del TF2, el ritmo de trabajo es increíblemente intenso. Las exigencias y expectativas de los cursos son brutales e inmisericordes, no sólo en carga de lectura sino en proyectos, presentaciones y entregables. Además de eso, se agregan las expectativas de trabajo en laboratorio, pues todos los estudiantes formamos parte de alguno de los proyectos de investigación y participamos de los proyectos y actividades que se hacen dentro de ellos. Se dice comúnmente que estudiar en el MIT es como tomar agua de una manguera contra incendios, y es en realidad una analogía bastante apta de la carga de trabajo que se experimenta por aquí.

Hay mucho más por comentar, y mucho más que sigo todavía procesando y entendiendo. Espero seguir compartiendo algunas notas y observaciones más, pero sobre todo quiero también empezar a comentar sobre temas y proyectos que se están trabajando aquí, y sobre el trabajo que voy a ir haciendo. Hay muchísimo para aprender aquí a todo nivel, y muchísimas ideas para importar e implementar en Perú y América Latina. Así que seguiremos informando.

Ch-Ch-Ch-Changes

Aterricé ayer en el aeropuerto internacional de Ezeiza, el principal aeropuerto internacional que sirve al área de Buenos Aires, como lo he hecho varias veces últimamente. Pero con la principal diferencia de que ésta será, quizás, la última vez que lo haga por un tiempo. He estado viviendo y trabajando aquí por un poco más de año y medio y ha sido una gran experiencia, llena de gente nueva y mucho por conocer, aprender y hacer. Para una ciudad de la complejidad de Buenos Aires, año y medio termina siendo poco, y mucho más aún cuando uno empieza a mirar más allá de los límites de la General Paz, una de las avenidas que delimitan el contorno de la ciudad, hacia el resto de Argentina.

Pero all good things must come to an end, y así ha llegado el momento de pasar a una nueva etapa. En agosto, volveré a la vida de estudiante y estaré empezando el programa de Comparative Media Studies en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), un increíble programa de posgrado enfocado en el estudio de nuevas tecnologías y medios de comunicación desde una perspectiva comparada entre medios, entre culturas y entre épocas. CMS es una mezcla entre estudios sociales y teóricos de los medios de comunicación y su influencia y relaciones sociales, con un lado técnico y práctico sobre su uso, su construcción y su innovación. Es un programa que vengo siguiendo desde hace varios años – incluso desde antes de terminar el pregrado – y que siempre quise seguir, así que estoy fascinado con la idea de poder integrarme a él y formar parte del ecosistema de estudios de medios y tecnología que existe en el área de Boston/Cambridge, donde están también instituciones como el Berkman Center en la Universidad de Harvard y laboratorios de investigación como Microsoft Research. Eso sin contar, además, con los múltiples proyectos y centros de investigación dentro del mismo MIT, como el Center for Civic Media, el laboratorio de videojuegos GAMBIT, el Media Lab, el laboratorio de innovadores comunitarios CoLab, o el programa D-Lab de diseño y desarrollo de tecnologías sostenibles, entre muchos otros.

Lo cual quiere decir que en agosto estaré mudándome una vez más, hacia el área de Boston, Massachusetts, en Estados Unidos. Y más o menos dentro de un mes estaré dejando Buenos Aires y regresando a Lima para tener al menos un par de meses sabáticos después de casi cinco años de trabajo continuo (que seguramente terminará siendo sabático a medias porque esto del workaholismo va muy bien conmigo), y para finalizar arreglos y trámites antes de mudarme hacia el norte. Claro, también quiero aprovechar ese tiempo “sabático” para algunas otras cosas: mucho de ponerme al día con lecturas pendientes y de ir procesando productos o prototipos aquí en el blog o en algún otro formato; mucho de aprender algunas otras cosas (una introducción intensiva a Python y Django, por ejemplo); mucho de avanzar con proyectos pendientes y de empezar algunas cosas nuevas en las que estoy pensando.

Pero mientras tanto, empiezo también a despedirme de Buenos Aires y de más de año y medio de un intenso proceso de aprendizaje. Aprender a vivir en otra ciudad, con sus propios ritmos, sistemas y procesos, y experimentar todo el espectro de la fenomenología de la migración ha sido un tema en sí mismo (tengo el borrador de un post titulado “fenomenología de la migración”, esperando ser terminado desde que cumplí mi primer año aquí). Yo juego mucho y continuamente con la idea de que el aprendizaje de una tecnología es como el aprendizaje de un lenguaje, y así como una ciudad es en sí misma una tecnología también, aprender a vivir en una es aprender también un lenguaje, entender su gramática e ir poco a poco adquiriendo “competencia lingüística” en su manejo. Claro, así como señala Donald Norman en The Design of Everyday Things, las tecnologías exhiben diferentes affordances, indicaciones en su diseño para anticiparnos su sentido y su uso y la manera como podemos relacionarnos con ellas. De la misma manera una ciudad también tiene más o menos, mejores o peores affordances en la medida en que hace más o menos difícil el proceso de adquirir competencia en su manejo cotidiano.

But I digress. He aprendido mucho de Buenos Aires en múltiples niveles, algo que indudablemente informará mi trabajo y mis intereses en el futuro. Aunque aún no tengo completamente clara la manera como orientaré mi trabajo de investigación en el MIT, al menos tengo algunos parámetros: sé que estará vinculada a nuevas tecnologías, y a la manera como éstas permiten la emergencia de nuevos modelos económicos y nuevos modelos de ejercicios de la ciudadanía con poblaciones que se han encontrado tradicionalmente excluidas de la actividad económica y la participación política. Quiero entender mejor esos modelos para poder explorar cómo pueden utilizarse para crear economías basadas en el conocimiento y sociedades conectadas allí donde más han faltado – por ejemplo, en economías como las que conocemos muy de cerca, basadas excesivamente en la explotación de recursos naturales con poco valor agregado. Y aunque quizás esto escape al alcance de una investigación, me gustaría también buscar la manera de convertir todo esto en plataformas que simplifiquen el acceso y la construcción de estas oportunidades de manera distribuida y sostenible.

Pero ya habrá mucho tiempo para que conversemos sobre esto, y en serio me gustaría que conversemos. Quienes pasen por aquí regularmente pueden anticipar ver más sobre esto a medida que lo voy explorando más a profundidad, ensayando prototipos y tratando de validarlos abiertamente.

Así que estos son algunos de los cambios que quizás empiecen a aparece de a pocos por aquí, a medida que nos vamos yendo de a pocos de Buenos Aires, pasando un rato por Lima, y aprendiendo la gramática de Boston (Go Red Sox!).

Entrevista en la revista Replay sobre el LVL

Un poco (pero sólo un poco) de auto-bombo no hace daño…

Quería compartir el enlace a una entrevista que me hicieron para la revista Replay, de la ciudad de Rosario, Argentina. Es una entrevista sobre el Laboratorio de Videojuegos de Lima y sobre el mercado y la experiencia de los videojuegos en América Latina.

Uno de los temas más discutidos cuando participé de las Jornadas Edupunk en Rosario, hace unas semanas, fue justamente el de los videojuegos y su potencial para la educación. Estuve en uno de los grupos de discusión precisamente sobre este tema y salieron varias ideas interesantes que combinaban un saludable escepticismo (alejándose de la idea de que los videojuegos solucionarán el problema educativo y ya) hacia exploraciones productivas sobre posibles tácticas, estrategias y recursos que podrían diseñarse para facilitar tanto a los docentes como a los alumnos el involucramiento con los videojuegos de maneras efectivas.

Fue también muy interesante ver la recepción que tuvo el LVL como proyecto, y da mucha motivación para seguir empujando una discusión mucho más completa y significativa sobre los videojuegos en nuestro contexto. Prometo agregar algunas ideas y comentarios adicionales desde el blog del LVL en los próximos días.

Laboratorios y productos

danah boyd, una de las investigadoras más interesante en el tema de redes sociales, privacidad en línea, identidad y jóvenes, mantiene un archivo en línea con todas sus publicaciones incluyendo enlaces para descargarlas o leerlas en línea. Me encanta el trabajo de boyd (su nombre, por alguna razón, lo escribe siempre todo en minúsculas), que en gran medida viene ayudando a desmitificar con estudios empíricos muchas de las percepciones que se tienen sobre la conducta de las personas, especialmente de niños y jóvenes, en espacios virtuales. boyd ha ayudado a señalar, por ejemplo, que el cyberbullying es una amenaza más presente para los jóvenes que los “depredadores sexuales”, o que contrario a lo que se cree los jóvenes tienen presentes preguntas y cuestionamientos sobre cómo manejan su privacidad en la web.

Me encanta también cómo trabaja. Como pueden entrar a ver, su blog es una fuente continua de información sobre las cosas que está trabajando, sin ningún tipo de garantía. Son borradores, uno tras otro, llenos de ideas e información sumamente interesante que alimentan discusiones públicas. En contraparte, su archivo de publicaciones muestra los productos y los resultados de ese trabajo continuo y constante: toda esa materia prima, conforme va cobrando forma, empieza a condensarse en diversos productos con mayor estructura y cohesión interna, con mejor documentación y mayor sustento. Del laboratorio emergen productos, listos para circular en el mercado de ideas. Pero todo su trabajo, de esta manera, cobra la forma de una conversación en la cual sus interlocutores pueden entrar a brindar feedback en cualquier momento.

Mutaciones (este blog que estás leyendo ahora) tiene la intención de funcionar de manera más o menos parecida – es, justamente, una bitácora que registra ideas sobre las múltiples mutaciones culturales que estamos experimentando y presenciando todo el tiempo. Pero hace tiempo juego también con la idea de que este laboratorio debe tener una contraparte donde ideas un poco más digeridas, condensadas, se puedan también exponer. No he tenido suficiente tiempo de trabajar en eso, pero espero poder hacerlo en los próximos días.

La idea es simple: una sección donde se encuentren enlaces a versiones en línea y descargables de trabajos, artículos, ensayos que tenga en condiciones de circular, y que quizás puedan aportar algo a los interesados en sus temas. Quizás lo primero que me detiene de hacerlo, incluso más que el tiempo, es ese reparo típico de la filosofía de soltar cosas al aire sin que estén digeridas 3 o 4 veces, esa afición al producto catedralicio antes que a la idea que circula libremente. Por eso mismo es también un ejercicio importante, porque aún sin ser un trabajo publicado y validad por el Consejo Jedi, eso no quiere decir que no tenga valor, que no pueda ofrecer ideas interesantes para alguien.

Así que cuando tenga más novedades sobre cómo funcionará esto, les aviso. Probablemente sea una sección en el blog, probablemente un repositorio aparte, no lo sé. Pero espero pronto tener más novedades sobre esto.

Mutaciones

Quiero darles la bienvenida a Mutaciones, mi nuevo blog, o mejor dicho, la nueva encarnación de mi blog, Castor Ex Machina.

Hace poco, CxM cumplió cuatro años, y desde hace tiempo venía pensando en hacer algunos cambios. En primer lugar, el nombre era un poco complicado y no comunicaba mucho. En segundo lugar, a pesar de que recomiendo plenamente Worpress.com para cualquiera que quiera crear un blog, llegué a un punto en el cual necesitaba un poco más de libertad de la plataforma, y la mejor manera de conseguirla era instalando una versión de WordPress en mi propio servidor. Esto me permite, además, tratar este blog como lo que siempre he querido que sea: un laboratorio, donde puedo ampliar o modificar el espacio para acomodar ideas o proyectos según lo encuentre necesario bajo un mismo techo.

El principal obstáculo era que no sabía cómo llamarlo. Había estado pensando en esto por varios días y barajando varias opciones pero ninguna me convencía. Hasta que leí un post reciente en el blog de Levi Bryant, en el que habla sobre los tipos de escritura en analogía con la evolución darwinista: la manera como hay escritura que repite las instancias de especies conocidas, y cómo hay escritura que, más bien, introduce mutaciones en la especie que afecta el ecosistema de especies a su alrededor.

In reality, mutant writing is the truth of all writing. All writing is mutative, rendering the telosof much hermeneutics just plain silly. Writing is doomed to produce mutations. The biologists like to say, in response to those rubes that ask where the missing links are (many have been found, incidentally), that every individual is a transitional link. This is because every individual harbors differences that are, in principle, capable of producing new generic populations. All writing is mutation– just ask Pierre Menard –insofar as all writing is repetition with a difference. Yet a good deal of writing resists its mutant nature, despising, in a manner worthy of Costner’s Waterworld, any and all mutation. Us academics have a nasty tendency towards the flagellation of the mutant, either striving to dismiss it through the demonstration of a lineage (hermeneutics: “that chicken is really a dinosaur!” “Heidegger is really Aristotle!”), or by dismissing it as aberration and misinterpretation. It’s our favorite game.

Me gusta la imagen de las mutaciones porque encierra la idea de cambio, que es aquello que me he dedicado a estudiar últimamente, la manera en la que nuestros esquemas cambian al mismo tiempo que nuestro entorno cambia y nuestras extensiones cambian. Pero también porque la idea de mutación, como en la evolución, refleja un crecimiento por ensayo y error, un crecimiento no planificado donde algunas mutaciones funcionan, y otras no, y las más efectivas sobreviven y las demás desaparecen. Las mutaciones apuntan más en la dirección del experimento, que del trabajo terminado; están más en la línea del esbozo, de la prueba, del borrador, que de las obras completas, la construcción perfectamente planificada y ejecutada.

Me gusta, sobre todo, porque lo que me dedico a explorar, analizar, cuestionar, son diferentes formas de mutaciones en nuestras sociedades contemporáneas. Cómo la tecnología nos está mutando, cómo mutan nuestras relaciones, cómo mutan nuestros propios cuerpos, cómo mutan nuestras identidades, etc. De modo que me pareció particularmente adecuado construir un espacio para la exploración y el desarrollo de las mutaciones. En otras palabras, un laboratorio. Sí, me encantan los laboratorios.

Este espacio está todavía en construcción. Todavía tengo la plantilla inicial de la instalación del WordPress que por ahora funciona, y he terminado de migrar el contenido desde CxM a su nuevo hogar aquí. El blog anterior ahora simplemente redirigirá aquí, donde está todo el mismo contenido. En los próximos días espero terminar de ajustar todos los detalles pero, lo más probable, es que esto sea permanentemente un trabajo en progreso.

Así que los invito a actualizar sus marcadores y sus suscripciones RSS, y cualquier comentario o recomendación que tengan para esta nueva etapa es más que bienvenido.

Tetralogía

Hoy día, este blog cumple cuatro años, y me está costando mucho créermelo.

Siento que fue hace realmente poco que estaba escribiendo el post por el tercer aniversario, y ya estoy aquí escribiendo el siguiente.

Este blog me ha acompañado ya durante mucho tiempo, y muchas transiciones – lo empecé cuando estaba terminando la carrera de filosofía como una manera de ir soltando algunas ideas y explorando algunos intereses. Desde entonces se ha mantenido como mi vínculo con una serie de temas con los que estoy vinculado y que quiero seguir investigando, me ha permitido ir evolucionando ideas y conectarme con otras personas interesadas y ha sido una experiencia sumamente gratificante.

Siento que es tiempo de hacer algunos cambios aquí. Me gustaría mudar este blog a su propio dominio, a un servidor independiente donde pueda jugar más con el diseño y la configuración, agregar secciones, etc. Especialmente me gustaría poder agregar espacios donde publicar trabajos y textos, varios que tengo desde la época de la universidad y que me gustaría compilar en alguna parte, y también poder tener un espacio donde ir desarrollando un poco más sistemáticamente ideas y textos nuevos.

Pero todavía no tomo la decisión final sobre cuál será la siguiente iteración de Castor Ex Machina como espacio o como proyecto o como lo que fuera. Por lo pronto, sigo sorprendido de estar celebrando el cuarto aniversario. Gracias a todos los que me acompañan por, bueno, acompañarme, y sepan que en verdad aprecio todos sus aportes en los comentarios, o por correo electrónico o Twitter.

Observaciones porteñas, 1

Ahora que ya tengo casi un mes instalándome aquí en la margen del Río de la Plata, y que empiezo a acostumbrarme a algunas cosas, creo que puedo empezar a compilar algunas observaciones de cómo son las cosas diferentes por aquí. Comparando, por supuesto, con aquello que conozco, es decir cosas similares en Lima, Perú, y claro, algunas cosas son mejores, otras son peores, pero en líneas generales muchas cosas son diferentes.

  • Lamentablemente en Buenos Aires no hay Bembos (aún, espero). Pero el “equivalente” a la Bembos Kobe, la hamburguesa premium de carne delux estilo japonés que vende Bembos, es aquí la McDonalds Angus, con carne estilo americano. Muy buena (aunque particularmente prefiero la Kobe), y en general, el McDonalds aquí es más rico porque, bueno, usa carne argentina.
  • Los supermercados son raros. Creo que tantos años de Wong (el de antaño, además) nos han acostumbrado a un nivel de servicio que no existe en ninguna otra parte – todo es mucho más “autoservicio” por aquí, nadie que te ayude, los locales son más desordenados, y no es raro encontrar los anaqueles vacíos de productos porque no han sido re-stockeados.
  • En la misma línea, bueno, los productos son diferentes. La sección pescados es una burla. Pero la sección carnes es espectacular, todo tipo de cortes, todo tipo de tamaños, y aunque por el tema de la inflación ya no está taaan barato, sigue estando bastante barato.
  • La mayonesa es horrible.
  • Todo tiene delivery, virtualmente cualquier restaurante, o tienda, sin importar el tamaño, tiene delivery dentro de un radio de unas cuadras a la redonda. Esto también es cierto de los supermercados: uno puede ir, hacer sus compras, pagar un poquito extra, y todo lo que compró se lo llevan a uno a casa unos 20 minutos después. Excelente si uno está solo y tiene que comprar mucho, para no tener que matarse cargando bolsas.
  • Comprar tecnología es carísimo, por los impuestos de importación, que incrementan casi en 50% el costo de cualquier producto tecnológico no manufacturado en la Argentina. Lo cual no sirve de mucho al consumidor, porque igual los productos manufacturados en la Argentina son carísimos – de no ser por el riesgo, en realidad a uno le sale más barato traerse tecnología del extranjero que comprarla aquí. La diferencia es ridícula, y hace que en términos generales, el universo de dispositivos cotidianos que uno ve se vea relativamente atrasado.
  • Cosa curiosa es que en términos de marcas, lo que uno ve por aquí es bastante diferente a lo que uno está acostumbrado cuando le da la cara al océano Pacífico. En autos, es raro ver por aquí Toyotas o Nissans o demás marcas japonesas o coreanas – la mayoría son más bien marcas europeas o americanas (Ford, Fiat, Renault, Peugeot, Citroen), aunque producidas localmente. Lo mismo ocurre con la electrónica: marcas como Samsung o LG, que son consideradas totalmente comunes y cotidianas en Lima, acá son más bien “high end” y más caras. En cambio aquí circulan más marcas como Phillips y varias que me dan un poco de miedo, como Noblex o Sanyo.
  • El tamaño personal de la Coca-Cola aquí es de 600ml, no de 400ml.
  • Los bancos no tienen ningún sentido. Primero, sólo trabajan de lunes a viernes, de 10am a 3pm. Pero además, son terriblemente ineficientes, o innecesariamente burocráticos. En Lima, abrir una cuenta de ahorros tomará unos 20 minutos de hacer cola, llenar papeles, hacer un depósito y salir del banco con una tarjeta de débito activada. Aquí, me ha tomado una semana de espera, dos visitas al banco, y entre 2 y 3 horas de trámite para hacer el mismo proceso. Y no hay nada ni remotamente parecido a tener Interbank en cualquier Vivanda, de lunes a domingo de 9am a 9pm. Nos han engreído demasiado en ese sentido.
  • Finalmente, para cerrar por ahora, está el tema de la inflación. Está en el aire, uno la respira, como el calor que ya empieza a subir y subir. Pero me parece muy interesante que aquí se construyen día a día diferentes estrategias para sacarle un poco la vuelta y encontrar la manera de ahorrar, y sumando por aquí y por allá uno termina ahorrando una cantidad sustancial. La clave en esto parecen ser las promociones de los bancos y los programas de descuentos. Según el banco con el que uno está, tiene una serie de descuentos en varios tipos de tiendas – por ejemplo, 20% comprando cierto día en cierta marca de supermercados, 0 20% en compras electrónicas en tal tienda. Y con estos descuentos mensualmente uno empieza a sumar cantidades nada despreciables. Otra cosa que los bancos promocionan mucho con esto es la compra a cuotas sin intereses (que hasta donde he podido ver realmente es sin intereses), con lo cual la compra carísima del televisor LED se fracciona en 30 cuotas que casi no se sienten (supuestamente). Además, por ley hay un incentivo a la bancarización por el cual todas las compras hechas con tarjeta de débito reciben un reembolso del 5% del IVA (el equivalente al IGV peruano), que aquí es de 21%. Con lo cual por el simple de hecho comprar con tarjeta, uno ya se está ahorrando 5% de todo lo que consuma.
  • La otra opción muy utilizada son diferentes programas de descuentos, como los de los bancos, pero también hay otros, como por ejemplo descuentos por ser suscriptor de cierto diario, por ser cliente frecuente de algunas tiendas, o incluso promociones nuevas que están apareciendo a través de sitios como Groupon (que también está disponible en Lima) y una enorme variedad de clones suyos que están apareciendo. Con estos otros descuentos uno también puede ahorrarse un montón de plata sobre todo para actividades de entretenimiento como conciertos, cenas en restaurantes, teatro, etc. Estrategias de supervivencia.

Seguiré observando y les cuento que encuentro.

Migrar

La próxima semana me mudo a la ciudad de Buenos Aires, Argentina.

Luego de muchas demoras y contratiempos, se ha vuelto por fin algo inminente. Me voy a Buenos Aires, por cuestiones de trabajo, para seguir trabajando desde allá, o bueno, en todo caso, laburando con Ashoka y el equipo que existe allá de Changemakers. Me voy con grandes expectativas de aprender muchísimo, no sólo de una ciudad que tiene muchísimo que contar y de una cultura que aunque similar es muy diferente, sino también para explorar diferentes oportunidades desde el sur del continente para el desarrollo de productos y aplicaciones tecnológicas en torno a la innovación social y el desarrollo del sector social y la sociedad civil.

Aún así, no pienso desconectarme de Lima, de la gente que aquí conozco y de los proyectos que aquí vengo trabajando o con los que vengo colaborando. De hecho espero poder volver cada cierto tiempo, y planeo estar conectado permanentemente con una serie de ideas que con varias personas estamos impulsando, y sobre las que espero poder comentar pronto con novedades tangibles.

Por otro lado, si alguien lee esto desde Bs.As. quizás pueda orientarme con algunos tips sobre la vida cultural y académica de la ciudad. Aunque de algunas cosas me he ido enterando a la distancia, espero poder llegar también para enterarme mejor de los trabajos e investigaciones que se vienen haciendo por allá sobre temas de cultura, tecnología y sociedad, de los que he visto aportes sumamente interesantes, y espero poder involucrarme directamente con la comunidad de especialistas e interesados en estos temas.

Mientras tanto, pueden esperar que quizás las próximas semanas tengan novedades un poco más infrecuentes, aunque en el transcurso de la migración espero ir compartiendo impresiones o ideas de lo que significa mirar hacia el otro lado del continente.