“La mate es muy difícil”

Hace unas semanas volvía del trabajo a casa y pasé frente a una facultad de ingeniería, y terminé pensando en por qué no estudié una carrera de ciencias o ingeniería. Yo estudié Filosofía, pero durante mucho tiempo antes de ingresar a la universidad consideré seriamente estudiar ingeniería – ingeniería de sistemas, en particular. Pero finalmente, me llamaron más las letras y terminé convenciéndome de que no era particularmente bueno para las matemáticas, el lugar clásico y común de mucha gente que estudió conmigo en la universidad para descartar una carrera de ciencias o ingeniería.

El desarrollo de un fuerte sector de ciencias e ingeniería es fundamental para la construcción de una economía de alta tecnología. Un fuerte sector profesional junto con un sector haciendo investigación científica sólida se convierten en el caldo de cultivo de futuros descubrimientos científicos, patentes, desarrollo de nuevos procesos e innovaciones técnicas. Y, de hecho, las carreras en ingeniería están entre las más demandadas en la economía peruana, y entre las mejor remuneradas para un recién graduado. Según una nota en Universia del 2011 sobre demanda de profesionales en el Perú:

Iván Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional de Rectores, explica que actualmente son las diversas ramas de la ingeniería las especialidades que están liderando la demanda laboral. “Hay trabajo, principalmente, en Ingeniería Civil (por el aumento  de construcciones), Informática, Electrónica e Industrial”, precisó.

Y aquí se pone un poco más interesante. Si uno revisa la información de estudiantes de pre-grado del censo nacional universitario del 2010, de la Asamblea Nacional de Rectores, encontrará dos cuadros que me llamaron particularmente la atención. El primer cuadro compara las 10 carreras más estudiadas entre el censo de 1996 y el del 2010:

En el censo de 1996 las carreras de ingeniería suman un 17.9% de las 10 más estudiadas, y en el 2010 este número se incrementa a 24.8%. Es decir, no llegan a ser la cuarta parte de las diez carreras más estudiadas, a pesar de ser las carreras profesionales que tenderían, por lo visto, a encontrar mayor demanda para sus egresados.

Un segundo cuadro muestra algo también muy interesante: las carreras profesionales con mayor población estudiantil por departamento.

Sólo en el Callao, Huancavelica y Cajamarca aparecen opciones de ingeniería con las mayores poblaciones estudiantiles. Doblemente espectacular por la cantidad de rojos, naranjas y amarillos en el mapa: abogados, administradores y contadores.

¿Por qué? He escrito antes sobre los conflictos que nos genera asumirnos como país minero, a pesar de que fácticamente lo somos, y que definitivamente me parece que deberíamos estar apuntando a no serlo y a construir una nueva economía, post-industrial.  Este conflicto se traduce en que no sabemos, no decidimos y no formulamos claramente qué tipo de economía tenemos o qué queremos hacer (no tiene que ser una sola respuesta, pero difícilmente tenemos alguna sistemática). Pero este mapa, ¿qué tipo de economía nos dice que estamos construyendo? ¿Qué cuentan todos esos contadores, y qué administran todos esos administradores? ¿Y por qué la gente no está eligiendo las carreras profesionales que tienen mayor salida laboral? ¿De dónde viene el desfase?

Ensayar una respuesta completa sería demasiado complicado para este post. Pero creo que vale la pena señalar algunas cosas:

  • ¿Por qué no estudiamos más carreras de ciencias? Porque somos pésimos. Cuando un joven, como me pasó a mí mismo, tiene que escoger su carrera universitaria, y parte de reconocer su falencia estructural en el ámbito de la matemática y la ciencia, hace tanto más difícil (1) que escoja una carrera de ciencias o ingeniería, y (2) que la termine exitosamente. En las pruebas PISA 2009, Perú quedó en el puesto 62 en lectura, 60 en matemática y 63 en ciencias, sobre una muestra de 65 países.
  • Estamos promoviendo una visión muy limitada de lo que son las carreras del futuro – de hecho, no estamos promoviendo ninguna visión. Nuestros diseños institucionales favorecen la dificultad de la innovación y experimentación en términos de materia educativa: en los 5 años que estudié una carrera de letras, mi confrontación con cursos de ciencias, ingeniería, o matemáticas no sumarían, en conjunto, ni un semestre. Probablemente algo similar podría decirse del otro lado. Tenemos una visión compartimentalizada de la educación superior, que diluye el hecho de que las profesiones y los roles laborales se encuentran cada vez más mezclados. Esto impide que, incluso si uno no está estudiando una carrera “de ciencias”, pueda explorar algunos cursos o temas desde su propia carrera y encuentre los incentivos institucionales para hacerlo.
  • En una nota publicada en Facebook hace unos días, Kiko Mayorga, director de Escuelab.org, criticaba la falta de políticas e incentivos por parte del Ministerio de Cultura y del CONCYTEC para generar nuevos proyectos de investigación y desarrollo, sobre todo comparados a países de nuestra propia región como Colombia o Chile. Lo cual nos genera un círculo vicioso: no estamos formando los profesionales que requieran de estas políticas, y no estamos formulando las políticas que incentiven la formación de estos profesionales. Acá también operan visiones un poco limitadas sobre el tipo de investigación y desarrollo que queremos generar a nivel país, sin ningún tipo de marco global de prioridades para incentivar en función a las oportunidades que nos ofrece el medio local, nuestro base de talento existente y la posibilidad de posicionar nuestro conocimiento en el mercado internacional. Una buena alineación de estas piezas nos permitiría armar un mapa estratégico de las políticas de inversión en investigación y desarrollo para los próximos años; alineando, además, la oferta educativa con la participación de universidades públicas en diferentes lugares del país.

One thought on ““La mate es muy difícil”

  1. En mi caso, que estudié en la PUCP donde tienes opcion de ciencias y letras, ingresé a Ciencias (Ing. Informática) pero me desanimé al ver que lo que me gustaba de la Informática no era realmente lo que haría en el dia a dia. Cuando a los 17 años tomas la decisión de que vas a hacer con tu vida dificilmente te guías por objetivos reales, sino por sueños y expectativas.
    Durante mi estadía en Ciencias llevé cursos de Filosofía y Sociología que me interesaron más que Análisis Matemático (más teórico que un curso de Cálculo) o Dibujo Arquitectónico y Geométrico (que curse 2 veces sin mucho éxito). Teniendo claro que me interesaban más las letras que las ciencias, tuve que decidir cual de todas me interesaba: Sociología, Filosofía, Psicología, optando por la versión popurrí y “económicamente viable”: Derecho. Al menos en el rubro en el que me encuentro, el dominio un poco mas cercano de “ciencias” me ha ayudado.
    Pero si puedo decir que sentí la sensación en Ciencias de estar encajonado en cursos que sentía que no eran relevantes a lo que me interesaba, mientras que el popurrí de Letras aun lo siento como útil en el dia a dia.
    Si te puedo decir que la diferencia en enseñanza de “mates” entre Generales de Ciencias y Letras es abismal. Con lo que acredité de Ciencias solo tuve que llevar 1 curso de Lógica en Letras que pasé con excelente nota y casi sin estudiar, demasiado fácil para lo importante que debería ser la enseñanza de los argumentos lógicos.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>