Susana Villarán y la conquista del imaginario limeño

Regreso a Buenos Aires luego de pasar un mes en Lima, y aún estoy en el lento proceso de reconexión con la realidad. Lima celebró hace unos días el aniversario 477 de su fundación en medio de una polémica y bizantina discusión sobre su administración: un grupo “independiente” de “ciudadanos preocupados” ha lanzado una iniciativa para conseguir la revocatoria de la actual alcaldesa, Susana Villarán, y de todos los regidores del gobierno municipal.

Muchas cosas de este iniciativa por la revocatoria me son incomprensibles. Para el tipo de discurso que se escucha por estos días en diferentes medios limeños, uno esperaría que Lima se hubiera convertido en un infierno imposible de vivir y tolerar como para haber tal grado de odio y rechazo hacia la alcaldesa, y mi experiencia antes y durante este mes ha sido que eso está lejos de ser verdad. En el PEOR de los casos, creo que uno estaría obligado a decir que Lima está “igual”, y difícilmente eso podría ser justificación para una revocatoria. Por otro lado, es una gestión que apenas tiene un año en el ejercicio de sus funciones, y aunque no creo que eso sea justificación como para no hacer cosas, sí creo que para la magnitud del aparato que debe movilizarse es poco probable que en un año se puedan tener resultados tangibles y demostrables.

Más aún, me es completamente incomprensible la calidad del discurso. No sé cómo, pero la “tía regia” se las ha arreglado para acaparar odios por todas partes, y he leído y oído diversas manifestaciones viscerales en su contra que son horriblemente preocupantes – preocupantes porque, antes que nada, enarbolan una bandera de “me zurro en el voto popular” y de querer sacarla a cualquier costo.

Pero en fin, gente más inteligente e informada que yo ya se ha dedicado al proceso de desmitificación sobre los logros de la gestión Villarán – sobre los montos reales del presupuesto de inversiones ejecutado, sobre las percepciones de los vecinos de La Herradura sobre la obra, sobre “el olón”, sobre el tráfico en el centro de Lima, etc. Así que no quiero detenerme más sobre ello, como tampoco quiero detenerme a echar luz sobre el cargamontón mediático que, me parece, existe claramente, pero no es por sí solo justificación de los resultados de aprobación de su gestión que se han publicado en los últimos días.

Ya es casi un lugar común decir que el problema de la gestión Villarán no es, valga la redundancia, un problema de gestión, sino uno político y mediático, de comunicaciones. Que al adoptar la posición moral de que “la esperanza vencerá al miedo” lo único que hace es someterse innecesariamente a un apanado mediático, además de cerrarse al mismo tiempo la posibilidad de defenderse o incluso de contraatacar. La situación actual me recuerda a la escena en El Padrino cuando Michael Corleone decide reemplazar a Tom Hagen como el consiglieri de los asuntos familiares, diciéndole que “él no era un consiglieri para tiempos de guerra”. Desde mi percepción externa, es un poco lo mismo lo que ocurre con la gestión Villarán: siguen jugando desde la posición moral, platónica, de que el Bien brilla por sí mismo, la esperanza vencerá al miedo y que no tienen necesidad de responder. Y, por lo mismo, los acribillan como a Sonny Corleone en la caseta de peaje.

Desmitificar las acusaciones está perfectamente bien, pero mi principal incomodidad – y lo digo habiendo votado por la actual alcaldesa – es que no hay una contramitificación, una remitificación del trabajo de la Municipalidad. La alcaldía no nos está construyendo un mito del cual participar, una historia de la cual ser parte: no puede ser el bus patrón, no puede ser el Metropolitano, no pueden ser corredores viales. Tiene que ser una gran idea, un eje que lo articule todo y que yo quiera comprar – y sí, algo que quiera comprar para mí, no para todos o para los demás. El slogan de “Lima para todos” es moralmente correcto y políticamente inclusivo, ¿pero cómo es eso Lima para mí? ¿Cómo “chorrea” el crecimiento de Lima para todos hasta mí?

Mi percepción es que lo que más necesita la alcaldesa en este momento es construir un mito, un mito enorme sobre la ciudad de Lima, un mito que inspire a la gente. Una gran idea que capture un creciente orgullo de los limeños por su ciudad y un optimismo hacia las posibilidades que les ofrece en los próximos años. Convertir la imagen de Lima de desordenada, gris e insegura en la expectativa de una ciudad emergente, de oportunidades para sus habitantes, de cosas por hacer. No entiendo cómo es posible que la Municipalidad no esté aprovechando, por ejemplo, el Bicentenenario del 2021 como gran idea eje, o incluso el aniversario 500 de Lima, como excusas perfectas para construir una imagen de la Lima del futuro. El aniversario 500 de Lima está a sólo 23 años, lo cual en términos de grandes obras públicas es relativamente pronto.

Tener un gran mito transformador sirve dos propósitos importantes. Si hablamos de Lima 500, por ejemplo, es una idea que inspira y motiva. ¿Para qué hacemos esto? ¿Para qué nos comemos el desvío del tránsito, las pistas rotas, las ordenanzas? Lima 500. En 23 años queremos hacer que Lima sea la nueva capital de América Latina, el rostro sudamericano hacia el Pacífico y hacia Asia, capital gastronómica mundial, etc. Para eso, estamos poniendo los cimientos hoy día. Y a pesar de ser la construcción de un mito, eso no quiere decir que sea mentira ni que esté desprovisto de contenido: es solamente una ilustración de cómo queremos que se vea nuestro futuro. Por ejemplo, el otro día estaba leyendo el artículo de Wikipedia sobre el Metro de Lima, e incluía el siguiente mapa:

Es un mapa de la red propuesta del Plan Maestro de Transporte Urbano de Lima y Callao, desarrollado en el 2005 y finalmente reemplazado por el mapa de la red básica, que tiene cinco líneas en lugar de las siete de la red propuesta. Todo bien con la dosis de realidad para efectivamente implementar el Metro, y no digo que no debamos ser realistas en la gestión urbana, pero sí quiero decir que la Lima del futuro, la Lima 500, el gran mito fundacional que la Municipalidad necesita hoy día, está lleno de cosas de este tipo: una Lima con siete líneas de Metro, conectadas con el Metropolitano en estaciones articuladas con un sistema electrónico de boletos y rastreo electrónico de los vehículos para que uno sepa cuándo debe salir de su casa para tomar el siguiente bus o tren. Es corredores peatonales en el centro, es reducción del parque automotor con un transporte público en el cual uno viaje tranquilo y no como sardina a un precio razonable, ahorrando tiempo y dinero. Es corredores comerciales en diferentes puntos de la ciudad, planificados con años de anticipación, para que la gente pueda poner negocios, tiendas, restaurantes, distritos temáticos con incentivos para instalar empresas de alto valor. Es formular la idea de una ciudad con 500 años de historia, capaz de mejorar la calidad de vida de 10 millones de personas que viven en ella.

Tener un mito le permitiría a la Municipalidad movilizar, articular, inspirar a la gente y dejar muy clara la idea de para qué se está trabajando, cuál es la meta a la cual se quiere llegar. Y por lo mismo, maquiavélicamente hablando, tener un gran mito fundacional que movilice a la población se vuelve un arma defensiva importantísima: permite exponer, pública y claramente, que la Municipalidad está haciendo *esto*. Por tanto, la revocatoria de la alcaldesa se convierte en el sabotaje del futuro de Lima, se convierte en estar en contra de una imagen de la cual la gente quiere participar. Si “Lima 500″ o “Lima 2021″ ofrecieran el plan maestro de hacia dónde va la ciudad, la revocatoria significaría estar en contra de un plan de esta envergadura. Si la población estuviera movilizada bajo una gran idea de este tipo, no sólo sería más fácil hacer las cosas, sino que sería más fácil también defenderse de los ataques.

Sí, mis razones para pensar en algo así son completamente maquiavélicas, y es el uso de la estrategia como táctica. Pero, por un lado, no veo muchas alternativas para que la Municipalidad se defienda efectivamente con los recursos disponibles, y por otro lado, veo mucho valor de realmente tener un plan y un mito de este tipo. Tal como están las cosas, la gestión Villarán necesita ganarse de un considerable capital político y mediático para siquiera poder operar efectivamente. Ese capital político y mediático puede ser conquistado a través de la conquista del imaginario público y la construcción de un futuro deseable para los limeños.

5 thoughts on “Susana Villarán y la conquista del imaginario limeño

  1. Interesante lo del mito. Pero creo que Villaran es incapaz de articularlo. Se encontro inesperadamente con un triunfo para el cual no estaba preparada. A pesar de haber ganado, solo lo hizo con 34% mientras su antecesor supero el 65% de los votos y el 85% de aprobacion. Castaneda si instalo un mito en los limenos: infraestructura, obras civiles, cemento, también jardines, escaleras, trabajo sin descanso, hablar poco y hacer mucho. Y funciono. Villaran cometio el gravisimo error de no crear un mito y ademas querer destruir el mito del anterior. Tenia una base inicial muy pobre, solo 34% y buena parte de ello muy volatil. Que tenga 86% de desaprobacion no debe llamar la atencion. Tampoco ayuda su actitud de criticarlo todo, “nada le huele, todo le apesta” decia mi abuelita. La gente tomo nota las primeras semanas de su actitud a criticar todo lo que otros hacian, ni una sola palabra amable, solo criticas. La gente espero, y cuando mostro algunos errores, le cayo con todo: la criticona que cuando tiene la oportunidad de hacerlo, lo hace peor. Un estereotipo que la hace aparecer como poco trabajadora. Y picona. Se ofende por #LadyVaga y bien que ella misma celebro el ingenioso apelativo de #GordoVago (derivado de Corcovado) aplicado a Alan por su Cristo de acrilico. Ya ha perdido casi un mes y su mensaje no cambia. Quito los letreros de obras de Castaneda donde aparecia el nombre del mudo. Torpeza. Quito el retrato de Castaneda de la sala de Alcaldes en la Municipalidad. Estupidez. Dijo que lo habia sacado solo para limpiarlo. Peor. Tonterias varias que por efecto acumulacion han fulminado la confianza que la gente DEBE tener en una plaza tan conflictiva como Lima: SIN RESPALDO CIUDADANO, imposible liderar proyectos tan importantes en la ciudad.

    • Coincido en que no estaba preparada para el triunfo y por lo mismo no contaba con un mito que vender, pero no creo que sea por incapaz sino porque desde su óptica el mito no tiene valor. O, mejor dicho, que la construcción y promoción del mito es algo así como una forma deshonesta. De allí que me parezca incorrecta esta visión demasiado “moral” de la gestión.

      Pero sí creo que es capaz de construirlo, y de hecho mucho más capaz de lo que Castañeda habría podido en este sentido (el mito del cemento se gasta rápido, sobre todo proyectado hacia un futuro a largo plazo). Pero requiere, primero, de un cambio de actitud hacia el funcionamiento político y mediático, y segundo, probablemente también de conseguirse un “gabinete de guerra” mejor preparado para las circunstancias.

  2. Justamente porque Susana Villarán es incapaz de crear el Mito del Metro, es decir una visión a largo plazo con las cinco lineas de Metro para el Bicentenario: https://twitter.com/#!/ProMetrodeLima ,la alcaldesa no tiene esa visión como para pensar en un Metro, Susana Villarán ha dicho textualmente que es una “sonsera” que por un lado el Gobierno (MTC) ande proyectando una LINEA de METRO en proceres mientras por otro lado la Municipalidad tenga como proyecto un corredor rapido, toda su gestión ha consistido en opinar, hacer conciertos, marchas por los homosexuales (como si lo heterosexuales no existiéramos), ella ingresó por error ya que salió a la luz un audio que destrozó la candidatura de Flores Nano, Susana era el candidato menos preparado porque nunca tenía una larga trayectoria en el Sector Público ni Privado, siempre estuvo detrás de las ONG’s recibiendo fondos para llenar los ministerios de “estudios”, la actual municipalidad de Lima se ha convertido en oficina de estudios, todo se estudia pero no se ejecuta nisiquiera obras que estan al 90% terminadas como el túnel San Juan de Lurigancho.

    Si tu dices que Lima esta “igual” estas equivocado, en los últimos años hubo grandes mejoras : Metro de Lima(Gob.Central), Metropolitano (gestión anterior), tuneles, viapass, museos modernos, parques, reordenamiento, etc. Desde que Susana ingresó a la alcaldía estancó todas las obras por calculo politico y por ignorancia en gestión, se rodeo de consultores que nunca ejecutaron proyectos, lleno la municipalidad de amigos y no de gerentes, se opone a rajatabla que se haga la Linea 2 del Metro de Lima. etc.

    • Ojo, si no quedó claro, mi punto es que cosas como el Metro o demás elementos por si solos no son suficientes para construir una imagen de la Lima del futuro. Son elementos, nada más, pero requieren de un eje articulador, una visión a largo plazo que sí creo que Villarán puede aportar.

      Discrepo contigo en tu caracterización de sus iniciativas y de su trayectoria. Creo que sus esfuerzos por reconstruir discursividad pública en la ciudad son importantes, pero insuficientes para una gestión integral; pero al mismo tiempo sí la considero preparada para el cargo (y justamente por eso voté por ella). Por otro lado, no afirmo que Lima esté igual de siempre: indudablemente ha cambiado considerablemente en los últimos años. Mi punto es que desde el día 1 de su gestión al día 365, no me parece que se pueda afirmar legítimamente que Lima esté peor, sino que a lo mucho se podría decir que está igual. Lima no está ni por asomo colapsando más de lo que ya lo estaba antes, al menos no por causa de la gestión Villarán.

      • Por redacción si se pudiera reemplazar la anterior por ésta, gracias.

        Hola
        Si recorres facebook y sus distintas páginas en contra de Villarán encontrarás opiniones similares a las que te han dado acá pero escritas desde el primer día de su gestión. Algunos falsos y en el mejor de los casos incompletos y tendenciosos ( la arena de La Herradura es de colección, pues no tenía nada que ver con la obra ejecutada) que se repiten hasta el hartazgo. No la conocen, pero dicen que no va a poder hacerlo, como lo saben?¿por un análisis de su competencia profesional? ¿cartomancia? no, por algunos adolescentes de facebook. La página de la Municipalidad es bien completa y nunca sus detractores han mencionado que diga falsedades, pero nadie la visita, porque el messenger quita tiempo.

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