Creo que hay que empezar por aquí:
Soy un bibliófilo. Compro infinitamente más libros de los que puedo leer, incluso más de los que puedo cómodamente almacenar. Reconozco que tengo un problema, y que no tengo ninguna intención de hacer algo para solucionarlo (bueno, quizás instalar más repisas).
Hace tiempo venía considerando la posibilidad de conseguirme un Kindle por las múltiples ventajas ofrecidas por los libros electrónicos. Finalmente, terminé consiguiéndome un iPad, para el cual existe una aplicación de Kindle que permite comprar, descargar y leer todo el catálogo disponible para el Kindle en el tablet de Apple. Y quería compartir algunas notas de la experiencia.
- Leo muchísimo más. No se trata simplemente de “leer en el iPad”. Como dice el título del post, el Kindle genera un ecosistema. Cuando estoy en casa puedo avanzar la lectura en cualquier momento donde la dejé en el iPad. Pero cuando salgo a la calle, puedo sincronizar mi lectura con la nube en el iPod antes de salir (también hay una aplicacón Kindle para iPhone/iPod), y seguir desde donde me quedé mientras viajo en el transporte público. Leer en el iPod no es ideal, pero es suficientemente cómodo como para avanzar un rato en el colectivo.
- Compro aún más libros. La “fricción” de ir a la librería desaparece – puedo comprar los libros que quiera en cualquier momento. Esto es genial y es terrible. Si leo una recomendación de un libro, puedo entrar a Amazon, buscar el libro, comprarlo con un click, y ya lo tengo en el tablet listo para leer. Maravilloso. Pero uno encuentra estas recomendaciones todo el tiempo, así que termina haciéndolo mucho más seguido. De hecho, el otro día me encontré a mí mismo comprando libros en Amazon mientras estaba en una librería (un libro te recuerda a otro que no tienen, lo buscas, lo encuentras, lo compras). A Amazon le encanta esta idea, pero a mi cuenta bancaria no tanto.
- Precios y disponibilidad. Para mí esto es lo mejor, sobre todo participando de este ecosistema desde América Latina. Porque por este canal, puedo acceder a los libros más recientes en sus ediciones originales, sin tener que esperar que lleguen al sur o incluso a que se hagan traducciones. Las ediciones de Kindle deberían ser más baratas que, por ejemplo, las ediciones en paperback, es cierto. Pero aún al precio al que están son más baratas que el típico libro importado/traducido que uno encuentra en la librería: un libro de US$15 es, por ejemplo, un libro de unos S/.45 o AR$60, que en realidad, no es caro para un libro. Pero uno tiene acceso seguro a la edición antes de que llegue al país, si es que llega, y probablemente llegaría más caro.
- Extraño el objeto físico. Es inevitable, termino extrañando el libro mismo. Verlos acumulados en pilas de colores y demás. Hay una plasticidad que se pierde inevitablemente en la relación con el libro.
- Segmento mi lectura. Esto está relacionado con lo anterior. Por lo mismo que añoro el objeto físico del libro, encuentro que termino usando más el ecosistema Kindle para leer más de libros que son, de alguna manera, menos significativos para mí. Más utilitarios. Encuentro difícil apegarme a un libro sobre negocios o sobre programación de la misma manera como me apego a mi novela favorita, o un texto con el que trabajo continuamente y tengo todo marcado. De modo que se me produce una suerte de segmentación natural. Lo cual está incentivando, además, que lea muchísimo más sobre temas que no exploraba antes y, por lo mismo, esté aprendiendo muchísimas cosas nuevas.
- Esto recién comienza. Utilizando estas herramientas rápidamente uno se va dando cuenta que aún hay mucho más por explorar. Cuando estas herramientas recién aparecían me preguntaba cómo transformarían la experiencia de la lectura (irónicamente, me quejaba también del iPad). La descripción la tienen en los puntos anteriores, pero creo que falta mucho por explorar. Por lo que he visto, las ediciones electrónica siguen siendo la última rueda del coche en su cuidado y calidad, a pesar de los incrementos enormes en ventas en los últimos meses. Por otro lado, hay integraciones que uno espera como naturales que aún no se han dado – seleccionar un pasaje y enviarlo al blog para poder comentarlo directamente, o compartirlo a través de redes sociales. La integración social de la lectura apenas si ha sido explorada, quizás porque choca de cara con la interpretación típica de la lectura como experiencia individual, aislada, casi solipsista.
Estoy muy interesado en este segmento y siguiendo los desarrollos con atención. Con Daniel Luna estamos en proceso de investigación y de organización para armar un proyecto de “editorial electrónica”, aprovechando los recursos que hoy hay disponibles. Repensando la publicación y la función de la editorial para el contexto presente, y el sentido mismo de los “textos”, y cómo eso transforma el mercado. Así que seguramente seguiré comentando el tema continuamente.
Yo tengo un Kindle y un iPod y, la verdad, cuando leo en mi Kindle extraño mucho menos los libros (por obvias razones). El kindle tiene opciones para subrayar una parte del texto y compartirla en las redes sociales, pero sí es cierto que aún falta mucho por explotar. Me imagino que en la próxima tablet de Kindle o en el próximo formato de libro electrónico incluirán videos y será mucho más multimedia. De tal manera que leer un libro eléctronico sea una experiencia totalmente distinta no solo por la plataforma en la que lo lees, sino porque además incluye estas otras características. También, espero que se difunda mucho más en latinoamérica. Siempre confunden mi Kindle con una palm.
Latinoamérica tiene problemas estructurales curiosos, como que uno no puede tranquilamente salir a leer su Kindle en un parque o en un bus, por el tema de la inseguridad. Como todo esto forma ecosistemas, esos “detalles” no podemos ignorarlos sobre todo en tanto influyen en la adopción.
Pero el formato aún tiene mucho potencial. De por sí muchos libros en Kindle ahora no están totalmente adaptados al formato (“ver ejemplo en página 45″). No me parece descabellado en libros “Kindle-first”, pensados directamente para el formato digital. Aún hay mucho más por ver.
Hay muchas ventajas pero lamentablemente mientras nos sigan cobrando $2 extra por libro (por más que tengas la versión wifi) me mantendré alejada del Kindle…
http://davidgaughran.wordpress.com/2011/07/11/amazon-hold-back-the-growth-of-e-books-around-the-world/
He buscado este cobro en la documentación del Kindle Store y no lo he encontrado referido en ninguna parte. Y en todos los libros que yo mismo he comprado nunca he visto ningún cobro adicional sobre el costo indicado. ¿Podrías indicar más información o el lugar en la documentación del Kindle Store donde se refiere esto?
Aún así, incluso $2 más caro sigue siendo más barato que comprar un libro en una librería cualquiera en América Latina, para títulos que están disponibles inmediatamente en su edición original. Incluso si hubiera un sobrecosto, seguiría siendo una muy buena propuesta.
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