Usar el pasado para impactar el futuro

Además de la cobertura noticiosa cotidiana sobre el mundo de las empresas tecnológicas y los start-ups de Silicon Valley, TechCrunch tiene de cuando en cuando muy buenos artículos describiendo tendencias emergentes en el mundo tecnológicos y analizando cómo cambian diferentes instituciones a partir de cambios en la tecnología (ayer comentaba sobre uno, justamente).

Ahora quería recomendar un muy buen artículo de Semil Shah sobre el potencial escondido en la explotación de bases de datos para encontrar información y tendencias relevantes para el futuro. Es un tema interesantísimo, y el punto de Shah es que apenas estamos encontrando las primeras exploraciones en lo que es un campo fascinante:

Now, let’s take big data one step further. Whether we’re all data scientists or not, we understand the scale of the opportunity. We know there’s smart money to invest in data storage, masking, security, retrieval, analysis, and visualizations. But, what about leveraging data for true discovery? Can new techniques in mathematics and physics help computer scientists create a new breed of programs to analyze datasets that traditional approaches cannot? How could our world change if we better understood the underlying mathematics behind the data? If finding insights within data is like finding a needle in a haystack, will the right math-based approaches help us build better magnets to draw out those needles? The conventional wisdom to date has been to apply these new techniques to the online world, where data is generated and stored in robust and zero-cost ways, but there is much, much more to explore.

Cada vez hay mejores herramientas para hacer cosas más interesantes con datos. Hay incluso herramientas abiertamente disponibles como Google Fusion Tables para capturar, ordenar y visualizar datos de diferentes maneras sencillas, y la enorme oportunidad de estas herramientas lo captura una muy buena cita en el artículo: podemos utilizar el pasado para impactar el futuro. Precisamente lo que está haciendo Hans Rosling al explotar bases de datos para informar nuestras decisiones sobre temas de desarrollo, o lo que hacen iniciativas en diversas ciudades para capturar datos que mejoren el diseño de políticas públicas.

Esto aún le genera mucha resistencia a muchas personas. Desde un lado más conceptual, porque tiene un tufillo de regreso al positivismo, al dato duro que norma sobre cualquier otra dimensión, pero no creo que se trate de eso. Tenemos ahora suficiente experiencia y bagaje conceptual para, justamente, evitar que esta exploración de los datos se haga de manera ingenua, y cerrarse ante esto es aún más tonto pues es como dar rienda suelta a que se formulen las peores interpretaciones. Al contrario, tenemos que estar detrás de este fenómeno para explotarlo, y también para encontrar sus limitaciones, sus legitimidades y sus contextos.

Una segunda resistencia, allí donde esto es más transformador, es que teniendo datos en la mano, se cierran ciertos caminos a que, por ejemplo, un político pueda querer hacer cualquier cosa. Es una versión más positiva del “papelito manda”, o mejor dicho, si no hay el debido trabajo de por medio, tenemos mejores herramientas para saber que ciertas obras no deben hacerse, o que deben hacerse de otra manera, precisamente porque podemos explotar la data del pasado para construir un mejor futuro.

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