El buen uso de Internet…

… no existe.

La tecnología transforma nuestras formas de socialización y es difícil adaptarse. Como sociedad, esto nos causa resistencia porque no sabemos qué hay al otro lado. Y atrapados en el medio están los niños: ellos ya están al otro lado, pero sus padres no, y eso genera una sensación de tenerlos fuera de control.

No hay tal cosa como navegación segura, ni debería haber esta preocupación draconiana por proteger a los niños de lo que pueden ver en Internet. No comprendo, me desafía esta noción de escudarlos de “palabras clave” que puedan ser dañinas para su formación. Filtrar que no puedan buscar en Google la palabra “sexo” es estúpido. Si el niño la está buscando, es porque quiere ver sexo, o porno, o algo similar, y si realmente quiere verlo, encontrará una manera no contemplada en el filtro.

Por lo demás, un recordatorio: el mundo no es color de rosa. Hay cosas “feas” y que no pueden gustarnos, y el niño tiene que verlas igual. En Internet es igual, pero a la enésima potencia. De la misma manera que no deberíamos enseñarle a los niños que hay cosas “prohibidas” de las que no se puede hablar, deberíamos hacer un esfuerzo por explicarles cómo comprender estos fenómenos extraños, ponerlos en contexto y quitarles así la mística que los hace, justamente, tan apelativos.

No hay un “buen uso de Internet” porque nadie es capaz de definir lo bueno, ni mucho menos de convertirlo en filtros de contenido. Filtrar el sexo implica filtrar la educación sexual. Por lo demás, es el único ejemplo del que se habla: el objetivo principal de estos programas es que los niños nunca descubran que son criaturas potencialmente sexuales, y que existe una dimensión del cuerpo que en algún momento descubrirán de todas maneras, pero con menos herramientas para comprenderla.

¿Pero acaso no debería enseñarse nada en torno al uso de nuevos medios de comunicación? Claro que sí. Un uso responsable de los medios, que entienda las causas y los efectos de lo que hacen.

Enseñarles que hay gente allí afuera empeñada en hacerles daño, en engañarlos, y enseñarles cómo pueden protegerse de ellos.

Que aquello que publican en la web tiene consecuencias y un alcance mucho mayor del que pueden imaginar, y que deben hacerse responsables por la información que ellos mismos comunican. La web no es ya un sitio de consumo de contenidos, es un sitio de creación y expresión, y debemos aprender a hacernos responsables por nuestros aportes.

Que hay contenidos que deben entenderse juiciosa y críticamente, que deben corroborar los datos, ponerlos en contexto, identificar las fuentes. Es importante enseñarles que en Internet hay menos referentes para determinar la relevancia y certeza de la información, y que deben basarse en ella con precaución.

En resumen, los niños no serán, sino que son ya, consumidores y productores de información, en niveles que sus padres no pueden empezar a comprender, lamentablemente. Ya que lo son, educarlos en el uso de los medios no significa poner filtros para prohibir cosas y podamos permanecer tranquilos: si quieren encontrar algo, lo harán. Al margen de cualquier filtro. La educación mediática consiste en que se pregunten por sus prácticas de consumo y producción de información, por la manera como socializan en la web, y estén conscientes de los riesgos que existen y de las consecuencias que tendrán sus propios actos.

Pero la responsabilidad de educar no puede delegarse en una “Zona Segura Speedy”. Que un filtro prohíba que busque en Google “sexo” no puede ni remotamente ser un sustito para el educador explicando el sentido de lo que encuentra el niño en Internet como lo encuentra en el mundo. Al menos en Internet hay alguien a su lado que puede ayudarlo a contextualizar la información. Pero al parecer, queremos desperdiciar esa oportunidad.

18 thoughts on “El buen uso de Internet…

  1. Interesante. En el campo de los contenidos, los profesores, a mi parecer, son sólo los facilitadores. Los chicos ya tienen la información y nosotros sólo somos filtros que pueden facilitar al alumno el tomar una decisión clara. Usando el ejemplo de buscar “sexo” en google, si hemos formado bien al alumno este sabrá en qué momento la búsqueda de información deja de ser útil para convertirse en algo morboso.

    Por otro lado, eso que dices: “Enseñarles que hay gente allí afuera empeñada en hacerles daño, en engañarlos, y enseñarles cómo pueden protegerse de ellos” yo me pregunto… si formamos a una persona que esté a la espera de un mal entonces nunca podremos apreciar una buena voluntad. ALgo como: “si esta persona es buena conmigo, porqué lo está haciendo? Acaso busca algún beneficio? Es su creencia religiosa? Lo criaron así? Trama algo más? Seguro que es esto, mejor tomar precauciones!!” Esta persona nunca disfrutará de un acto sincero y natural.

    Bueno sólo eso.

  2. Es cierto, hay una línea muy tenue entre educar a los niños para que sepan protegerse e inculcarles miedo al mundo exterior. Muy frecuentemente caemos en lo segundo, lo cual es una pena, porque sólo los inhibimos para socializar de manera exitosa.

    ¿Quizás es más importante educarlos en una cultura de transparencia? Que no sientan que tienen por qué esconder algo por miedo a ser reprendidos o castigados, sino que puedan hacer preguntas de modo abierto y recibir respuestas sinceras, allí donde no estén seguros sobre cómo proceder.

    No sé bien, la verdad, dónde trazar la línea. Lo que sí tengo claro, sin embargo, es que encerrar a los niños detrás de velos de ignorancia, cortarles el acceso, privarlos de experiencias, es sólo la receta segura para volverlos ineptos e ignorantes, de incapacitarlos para formular sus propias soluciones frente a problemas, y volverlos dependientes de que alguien más les dé la pauta sobre cómo deben actuar. Lo cual no sólo es preocupante desde un punto de vista personal, sino que es el principal deseo y objetivo de un Estado o gobierno que tiente con el totalitarismo. Aquí se juega el meollo de lo que es formar ciudadanos responsables.

  3. Muy interesante su aporte, y tien razon solo con poner filtros no es sufiente hay que educar a los niños para que sepan como manejar el contenido de la internet.

  4. No hay un “buen uso de Internet” porque nadie es capaz de definir lo bueno, ni mucho menos de convertirlo en filtros de contenido. Filtrar el sexo implica filtrar la educación sexual. Por lo demás, es el único ejemplo del que se habla: el objetivo principal de estos programas es que los niños nunca descubran que son criaturas potencialmente sexuales, y que existe una dimensión del cuerpo que en algún momento descubrirán de todas maneras, pero con menos herramientas para comprenderla.

  5. No hay un “buen uso de Internet” porque nadie es capaz de definir lo bueno, ni mucho menos de convertirlo en filtros de contenido. Filtrar el sexo implica filtrar la educación sexual. Por lo demás, es el único ejemplo del que se habla: el objetivo principal de estos programas es que los niños nunca descubran que son criaturas potencialmente sexuales, y que existe una dimensión del cuerpo que en algún momento descubrirán de todas maneras, pero con menos herramientas para comprenderla

  6. No hay un “buen uso de Internet” porque nadie es capaz de definir lo bueno, ni mucho menos de convertirlo en filtros de contenido. Filtrar el sexo implica filtrar la educación sexual. Por lo demás, es el único ejemplo del que se habla: el objetivo principal de estos programas es que los niños nunca descubran que son criaturas potencialmente sexuales, y que existe una dimensión del cuerpo que en algún momento descubrirán de todas maneras, pero con menos herramientas para comprenderla.

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