Tesis, antítesis y síntesis

En una decisión que me parece lamentable, mi Facultad, o mi Especialidad (en verdad no me queda claro quién), ha decidido que ya no se pueda optar por sustentar una tesis para obtener el grado académico de Licenciado en Filosofía. Es cierto que la licenciatura para el caso de filosofía es una irrelevancia, un rezago mal manejado en el sistema educativo de la época del velasquismo, pues no tiene sentido que el Estado otorgue una “licencia para filosofar”. También es cierto que la valla de exigencia para la tesis era demasiado alta en términos competitivos con otras universidades del mundo, y creaba una desventaja significativa para los que optaban por sustentarla (teniendo que dedicar demasiado tiempo a ella y a menudo simplemente dejándola de lado o posponiéndola más allá de lo recomendable). Sin embargo, a pesar de ello, considero un terrible perjuicio el privar a los estudiantes de un pregrado de la primera oportunidad de peso para comprometerse con un trabajo de autoría propia y ejercitarse en el desarrollo concienzudo y metódico de una investigación de amplio alcance.

Al margen de eso, lo cierto es que de todas maneras tendré que preparar un trabajo de investigación de mediana envergadura el próximo ciclo, mi último. Como tal, vengo evaluando todos los posibles temas generales y específicos que podría trabajar, y a los cuales debería dedicarme desde ahora para poder tener algo trabajado con anticipación. Posibilidades tengo quizás demasiadas dada mi mala capacidad para decidir, pues quisiera enfocar algo que me permite incorporar un poco de todos, desde cuestiones epistemológicas, pasando por metafísicas hasta éticas y luego políticas, aún cuando sé que de hecho no podré trabajar más que un tema sumamente focalizado dados los parámetros del trabajo.

Una de las ideas fuertes que barajo es una conexión entre la Ética Nicomaquea de Aristóteles junto con la moderna teoría de la opción racional y teoría de juegos de Jon Elster y sus estudios sobre racionalidad: algo así como la articulación y la toma de decisiones del sujeto, la constitución de sus deseos y creencias y su posicionamiento dentro del ámbito político. Me intriga, entre otras cosas, el problema contemporáneo de la acción política. En el contexto presente, cuando casi todas las esferas de la vida son invadidas por el mercado, la reivindicación de la acción política reclama pensar nuevas formas para canalizar la acción, volviéndola más accesible y amigable -aunque es debatible si la acción política debería serlo-.

Hay otras ideas, u otras relaciones, que quisiera también explorar. La conexión de lo anterior con la obra de David Hume, por ejemplo, en particular con su teoría de los sentimientos morales. También veo relaciones o quisiera encontrar relaciones con temas kantianos que trabajé anteriormente. Por otra línea, al nivel de las relaciones con lo político, hay quizás vinculaciones interesantes con partes de la Filosofía del Derecho de Hegel y a través de ella al ámbito de la sociedad civil, de la Teoría Crítica de la Escuela de Frankfurt (Adorno, Horkheimer, Marcuse) y Habermas.

En otras palabras, lo quiero todo, y sé que no es posible. Así que debería empezar a discriminar elementos, temas y autores para poder trabajar algo debidamente.

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